La expedición insular posa junto a la estatua de Octave Lapize, en la parte superior del Tourmalet.

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Con motivo del viaje que la sociedad promueve con periodicidad anual, un total de veinticinco miembros de la Associació Cicloturista de Menorca estuvieron en Francia durante cuatro días de la semana anterior, en los que coronaron diversos puertos de montaña que configuran el trazado del Tour galo, incluido el legendario Col du Tourmalet, paso montañoso situado en el Alto del Pirineo francés, y uno de los enclaves míticos que alberga la centenaria ronda gala.

Descubierto para el ciclismo en el primer decenio del siglo anterior, y propuesto para dotar al Tour francés de un recorrido más montañoso, el corredor autóctono Octave Lapize, en 1910, fue el primero en coronar el mítico pico, tras lo que además se apuntó el triunfo en la edición de aquel año del Tour (una estatua suya preside la cima).

Cerrado durante la temporada de invierno, periodo en que se integra como recorrido en la estación de esquí de La Mongie, el Col du Tourmalet careció de carretera hasta que en mitad del siglo XIX Napoleón III –a la sazón, presidente de la II República francesa– promovió la construcción de una ruta termal, y se ha significado, desde su aparición en escena en el deporte de la dos ruedas, como uno de los capítulos de mayor dureza y exigencia, también el que más estampas para la historia ha legado en la cronología del Tour francés.

Fue el pasado viernes, 29 de septiembre, cuando la guarnición menorquina de la Associació Cicloturista copó el Col du Tourmalet, cuya altitud se eleva por sobre los 2.115 metros respecto del nivel del mar. La ascensión a tan emblemática localización estuvo precedida –y continuada– de otros puertos fundamentales en el mapa del Tour, tales como el Col de Val Louron-Azet, Col d'Aspin y Llac d'Aumar. Una experiencia de lo más sugerente y enriquecedora para los cicloturistas insulares.