garcía. El lateral del Real Madrid abrió la cuenta goleadora en una jugada de estrategia ante la que nada pudo hacer el Mallorca - Javier

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El punto de penalti resolvió, también, la final. La lotería desde los once metros decantó la final del lado del Real Madrid, justo campeón, en un partido brillante, cargado de buen juego y en el que el Mallorca ofreció una primera parte genial pero los blancos lucieron pegada para empatar a 2 en el último minuto del partido por mediación de Dalmau, que fue elegido máximo goleador del torneo. Según la organización, el mejor jugador del torneo fue para el mallorquinista Agustín Giaquinto, autor también de tres goles, dos en la semifinal y uno en la final.

El Mallorca salió en tromba contra el Madrid en la final, que no renunció al envite y plantó cara al conjunto bermellón. Los chavales de Miguel Ramis, ex jugador del primer equipo, se adelantaron a los 23 minutos por mediación del defensa García. El buen hacer mallorquinista no fue en balde ya que en el último minuto de la primera parte Campins, un excelente extremo, igualó el choque.

Tras el descanso, el Mallorca consiguió voltear el marcador para ponerse 1-2 con una exquisitez de Giaquinto que se ganó el aplauso del numeroso público asistente ayer en el Estadi Maonès. Ir por detrás no le sentó nada bien al Madrid ni a Ramis que sacó toda su artillería y precisamente uno de esos cambios, Adrian Dalmau, conectó una jugada cuando el partido ya estaba a punto de finalizar que significó el empate a 2 y que le colocaba como el mejor goleador del campeonato.

La tanda de penaltis decantó la victoria para los blancos por 5-4.