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El Alaior arrancó un empate a dos goles al Felanitx en el Municipal de "Es Torrentó" pero perfectamente pudo haber ganado a unos mallorquines que jugaron atenazados por la responsabilidad y la necesidad que tenían de obtener los tres puntos para evitar la quema del descenso. Los de Julián Ronda se conformaron con un punto al final y han de estar pendientes de los otros resultados y de un final de liga que puede ser cardíaco.
De todo ello se aprovechó un Alaior que, desprovisto de cualquier tipo de presión, practicó a la perfección el arte del contragolpe. Además, en su alineación acabaron actuando hasta tres cadetes. Uno de ellos, Marcel, incluso estrelló un balón en el travesaño.

El primer tiempo fue en el que el Alaior dio sus primeras estocadas. En el minuto 18, una contra rápida acabó con Joel aprovechando una asistencia desde la banda derecha. El albinegro encaró al cancerbero Josemi para batirlo. Era el 0-1. La respuesta llegó cuatro minutos después con un balón que se estrelló en el larguero en un cabezazo tras un córner de Alberto.

Era un duelo de dominio alterno y pocas ocasiones, y así se llegó al descanso, tras el que llegaron el resto de los goles. El del empate a uno lo marcó el local Alcolea, tras un tiro de falta lateral en el que el portero Moll vio como se le colaba el balón por alto. Era el minuto 67, pero poco duró la alegría del muy nervioso Felanitx. Tan solo dos minutos, los que necesitó el cadete Enric Mercadal para probar un fuerte tiro de fuera del área. El balón tocó un defensa y entró. Era el 1-2.

Para entonces el Felanitx era un puro desespero que fue en aumento con los minutos. El peso del descenso era muy grande y en el 83 se hizo algo más liviano con el gol marcado por Tomeu Vidal en el remate de un córner. Era el 2-2 y los locales se volcaron en pos del tercero. Pudo haber ganado si Peñaranda, casi al final del partido, hubiera atinado. Pero el Alaior ayer estuvo finísimo.