Iván. El jugador del Menorca, Iván Gutiérrez, marcó el gol del triunfo y fue objeto del polémico penalti - Javier

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El derbi de la Liga Nacional Juvenil entre el Menorca y el Penya fue un partidazo con todos los ingredientes. Dio más motivos si cabe al aficionado de la isla: en este lugar, para ver fútbol, hay que pasar de históricos y fijarse en la cantera.

De juveniles para abajo. Con un sol de justicia, en un Estadi Maonès muy animado hubo rivalidad, emoción, nervios, lucha, detalles de calidad... Y polémica. Mucha polémica. Se impuso el Menorca (2-1) más calculador, menos valiente, con más suerte y más pillo, ante un Penya, más obligado y más arrojado, más vertical aunque sin dejar tener un criterio de juego apreciable... Pero también más temerario. Por ahí tropezó.

El 2-1 final podría considerarse como injusto. Los de Ciutadella podrían quejarse, quizá con razón, que el fútbol no premió al más esforzado. Y podrán protestar algunas decisiones arbitrales que fueron determinantes en el desarrollo del encuentro, aunque en líneas generales, el colegiado Pablo Carbonell dirimió con una corrección muy necesaria... Hasta que consultó a uno de sus liniers.

El penalty que significó el 1-0 al filo del descanso fue tremendamente dudoso. El portero Tugores salió al uno contra uno que le proponía Urbina, pero la caída del delantero seguramente no fue para falta. Carbonell no lo iba a pitar, pero Ouali, el linier, le dijo que sí.

Antes de esa acción se pudo probar un primer plato de fútbol sin reservas, aunque igualado. Pero tras el descanso el partido fue única y claramente amarillo. Lo reconocen todos los que vieron el duelo. El Menorca, queriéndolo o no, se echó atrás con su 1-0. Elliot, Izan, Alex o Sabater pusieron su calidad y acciones, y la mayoría de los saques de esquina eran un dolor de cabeza para Lluís Vidal.

Así llegó el 1-1, en el 73. Martín cabeceó con todo el enésimo córner. El empate era lo mínimo que se merecía el Penya, aunque a efectos de segunda plaza no le servía a nadie. Tres minutos después, llegó la otra gran polémica. Un gol anulado a Jaume Maria por supuesto fuera de juego. Ouali levantó el banderín. El follón, histórico y se sumó a unas manos tras un rebote en el área blaugrana.

Lo del final podía esperarse. El Penya insistía y metía atrás al Menorca. Pero hubo un balón largo. Lupón se lo puso a Iván. No perdonó. En el minuto 88 el Penya se dejaba el partido. Pero el Menorca aseguraba la segunda plaza. Deportividad entre jugadores al final de un gran partido.