El Penya, que derrotó a la Peña Deportiva en la primera vuelta, confía en sus opciones de realizar un buen partido y dar la sorpresa | Gemma Andreu

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Tras el cara y cruz de la pasada jornada, Penya Ciutadella y Mercadal repiten escenario en una jornada de celebración para unos y de urgencias para otros. Los azulones afrontan su partido número 100 en la categoría dispuestos a dar la nota en el feudo del ahora inaccesible Peña Deportiva; los rojiblancos reciben al Alcúdia en una cita sin margen de error tras dos tropiezos en Sant Martí.
En Santa Eulària, el Penya Ciutadella alcanza su participación centenaria en la competición balear y espera celebrarlo, como apuntaba ayer Dani Mori, «dando la campanada». Y es que el actual líder del torneo lleva una marcha descomunal, quince partidos consecutivos sin perder después de un mal comienzo pues en las ocho primeras jornadas ya acumulaba las tres derrotas que atesora. Los de Mario Ormaechea son un rival temible que encamina los partidos con rapidez en casa y que con el marcador de cara es muy complicado hacerles daño.

Un partido con mucho a ganar y nada a perder, afirmación que no es compartida por Raúl Capó, «hemos conseguido voltear la dinámica, recuperar nuestro estilo de juego, el ADN, es lo que no podemos perder ahora; ante la Peña los puntos no son más importantes, en cuanto a juego, tenemos riesgo a perder». Pese a la mala racha que estuvo cerca de romperse en Alcúdia,


Mercadal

Dos derrotas consecutivas caseras han dejado algo tocado a un Mercadal que no cuenta con más margen de error. Los seis puntos cedidos ante Alaró y Montuïri han privado a la escuadra rojiblanca de estar a la altura de los tres mejores y contar con cierta renta de ventaja sobre Constància, Poblense o Binissalem, otros de los aspirantes a las cuatro primeras plazas. Mañana, el conjunto de Lluís Vidal recibe a un irregular Alcúdia que intentará ahondar en la crisis de resultados hogareños de los de Sant Martí.

El camino mostrado por Alaró y Montuïri, que le tomaron la matrícula al Mercadal, y quizás la propia ansiedad de los futbolistas de Vidal por no encauzar los partidos, pueden ser nuevos obstáculos a salvar. Al respecto, Toni Fedelich piensa que «todos los equipos de este nivel vienen a estar bien cerrados atrás, aprovechar algún error y salir a la contra».

El choque ante los de Pep Barceló –diez años en el Alcúdia– está marcado en rojo en el vestuario mercadalenc, es una final, «es un partido vital para seguir en el grupo de arriba, no vencer supondría perder importantes opciones para pelear por el objetivo» razona el centrocampista.