Biel Villalonga, eufórico, celebra el gol que anotó Raúl Marquès en el triunfo obtenido frente al Serverense | Josep Bagur Gomila

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Ganar o ganar. No hay vuelta de hoja. Y con el paso de las jornadas, en pleno último tercio del calendario, menos discusión cabe. El Mercadal recibe al segundo clasificado, el Mallorca B del exjugador internacional Pepe Gálvez (12 horas). Treinta y siete puntos les separan en la clasificación -62 por 25- pero marchan igualados en ambición, cada uno por sus respectivas metas.

Al equipo de Sant Martí no le cabe otra que aplicar el antibiótico de la victoria para evitar que los microorganismos patógenos que originan la enfermedad del descenso se desarrollen fatalmente. La reacción del grupo en Calvià (1-2) tras el relevo en el banquillo de Julián Calzada por Nan Moll necesita de continuidad independientemente del rival al que deba enfrentarse.

En este sentido, el jugador Raúl Marquès asegura que el vestuario mantiene «la moral alta. Tras ganar al Platges, recuperar el convencimiento de que haciendo las cosas bien los resultados llegan, el punto de ánimo se ha incrementado».

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