Menorca, Migjorn, Unión y Alaior, en la imagen y que será el primero en jugar al hacerlo el sábado, afrontan con ilusión y ambición este novedoso sistema para definir una de las plazas de ascenso a Tercera | Josep Bagur Gomila

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Esta semana que ahora despereza abriga un acontecimiento histórico para el fútbol insular del nivel regional. Por vez primera, cuatro equipos de Menorca comparten a la vez cartel en una fase de ascenso al grupo balear de Tercera División (actualmente, el quinto nivel estatal), y también por vez primera la misma la disputarán exclusivamente contra rivales que integran el campeonato regional de Ibiza-Formentera.

A partir de ahora queda archivado como un capítulo del pasado el ramillete de lustros y decenios en que el fútbol menorquín disputó su destino con equipos mallorquines para obtener el ascenso a la liga balear (salvo algunas temporadas de excepción en que el ascenso directo lo obtuvo el campeón menorquín de regional, como por ejemplo el pasado año el Mercadal). El presente y futuro inmediato cruza de modo directo los intereses de las islas menores bajo un sistema eliminatorio cuyo origen se remonta a septiembre de 2020.

Durante el primer verano con la pandemia, hace ya cerca de dos años, se produjeron diversos planteamientos, tanto desde la JIM como por parte de algunos clubs del escenario mallorquín de regional acerca de cómo modificar el formato de ascenso, y finalmente prosperó, en septiembre de 2020, tal y como desveló este diario en su momento, el actual sistema que concentra a los cuatro mejores clasificados de Menorca y de Ibiza-Formentera en un torneo de eliminatoria directa en el que solamente sobrevivirá (ascenderá) un único equipo (las otras dos plazas de ascenso son para Mallorca).

Pero la singularidad de la temporada anterior, 20-21, totalmente condicionada por la covid, obligó a promover un calendario muy liberado en cuanto a fechas (incluso se prescindió de la Copa) y reducir al mínimo los posibles viajes, lo que unido al deseo de la Federació Balear de favorecer el ascenso de un club menorquín (la Tercera había quedado en 2019 desprovista de representantes de la Roqueta) hizo que se optara por la fórmula del ascenso directo y con ello postergar el nuevo sistema para 2021-22. Y el sábado empieza esta novedosa postemporada, incierta por las pocas referencias existentes entre rivales, de valioso premio en forma de plaza en la Tercera Balear, cuya primera y segunda eliminatoria son a partido único, y en la que la Isla presenta como aspirantes a CD Menorca, que accede como campeón insular, CE Alaior, UD Mahón y CD Migjorn.

El filial de la Peña Deportiva, como ganador del título en Ibiza, el temible Penya Independent (104 goles anotados en 24 partidos), FC Luchador y UE Sant Josep componen el póker de candidatos de Ibiza para un primer cruce que alberga una doble lectura, puesto que al valor implícito de ganar para avanzar a segunda ronda, esta cuádruple confrontación Menorca-Ibiza subyace como una auténtica prueba de fuerzas, asimismo sin precedentes, para poder calibrar el estado real de uno y otro fútbol y si el superior potencial que durante la última década ha mostrado Ibiza en relación a Menorca con una presencia y cantidad de representantes muy superior en Tercera División e incluso por encima de esta (Ibiza en Segunda, Peña Deportiva en Primera RFEF...) se extiende también a los límites del espectro regional.

El Alaior, que en la tarde del sábado recibe al Luchador (Los Pinos, 16.00 horas), abrirá el fuego. De ganar, los albinegros, además de situarse a dos pasos de regresar a una categoría que desde hace más de un decenio que no habitan (y que paradójicamente durante más de treinta años fue su único estadio competitivo conocido), concederán al fútbol menorquín el primer punto en este enfrentamiento a cuatro frentes entre las islas menores.

Y el domingo, triple duelo. El Estadi Maonès, 36 años después, acogerá una cita con el horizonte de la Tercera balear en juego. El Menorca se medirá con el Sant Josep, cuarto de Ibiza, que selló su clasificación para esta fase en el último partido y sobre el papel es el adversario más asequible, lo que evidentemente se interpreta como un arma de doble filo, más si cabe en una cita a partido único, casi a muerte súbita.

La UD Mahón y CD Migjorn, también en domingo, deberán por contra buscar fortuna en suelo pitïuso. Así lo ha impuesto la clasificación liguera. El cuadro unionista, como tercero por Menorca, se enfrasca por tercera ocasión en el último lustro en una fase de ascenso (2017 y 2019, las anteriores, a las que accedió como campeón insular). Por tanto, en lo que concierne a dosis de experiencia, el unionista es el conjunto menorquín más aventajado en estas lides, un aval que contraponer al que desde algunos sectores del fútbol balear catalogan como el rival más duro, y un viejo conocido del unionismo, el Penya Independent; un registro goleador aterrador (marca 4.3 goles por partido y recibe 0.6) que además hace más efectivo al jugar como local (once victorias en casa y solo una derrota, ante el campeón, Peña Deportiva, sus números en el campeonato doméstico), las principales credenciales de un equipo realmente imponente. El césped dictará sentencia entre dos equipos que hace menos de un año jugaron la eliminatoria de acceso a la Copa del Rey (ganó el Independent, 3-1).

Y el Migjorn, cuarto clasificado del torneo menorquín y vigente  ganador de Copa, buscará sorprender al flamante campeón del título de Ibiza-Formentera, el segundo equipo de la Peña Deportiva, un adversario que intimida (11 victorias, un empate, su bagaje en Santa Eulària) y que ambiciona alcanzar la Tercera.

La ausencia de recorrido del Migjorn en este marco (el club verdiblanco no juega para ascender desde 2013) la compensará con la experiencia de algunos de los elementos que integran su plantilla, empezando por su técnico, Pere Vadell, el entrenador menorquín en activo que en mayor número de oportunidades ha jugado y logrado el ascenso a Tercera División.