Kike Romero, a la izquierda, atento ante un saque de banda durante un partido de esta temporada en el campo de Sant Bartomeu | Manolo Barro

El retorno del CE Ferreries al escenario nacional juvenil, después de un trienio de ausencia, no ha podido resultar más productivo. El equipo azulgrana, bajo la batuta de Kike Romero Andreu, ha consolidado la plaza en la categoría para un año más después de desarrollar un excelente curso 2022, en el que certificó con solvencia la permanencia, concluyendo en décimo lugar y 55 puntos en su casillero, marca récord en la cronología azulgrana en el máximo nivel autonómico sub 19.

Un registro que llena «de satisfacción» al rostro del proyecto en la banda, ya centrado en la futura temporada 2023, pero que permite un resquicio para analizar la exitosa campaña recién terminada. «Se trata de una categoría muy dura y conseguir la permanencia ha significado una gran alegría; parecía que estaba hecho, pero pasó lo del Balears (en alusión al descenso blanquiazul de DH) y tuvimos que volver a empezar, no ha sido una salvación agónica, pero tampoco sencilla. En cualquier caso, una gran alegría», revisa Kike Romero.

En su diagnosis de la temporada, además de las vicisitudes implícitas a la competición, Romero alude también a otros condicionantes como «los estudios» con los que ha tenido que convivir y compaginar su labor. «A esta edad los chicos estudian, ahora uno tiene selectividad, otro que trabaja… los chicos tienen sus obligaciones además del fútbol, y hemos jugado todo el año con dos cadetes… por lo que sí, la alegría es máxima, en nuestro primer año, los puntos que hemos hecho, que es un récord del club y con un equipo novel en la liga, pues menos un par de jugadores, el resto, el 95 por ciento de la plantilla, carecía de experiencia en la categoría», expone el técnico mahonés afincado en Ferreries, para el que también el desafío albergaba mucho de novedoso. «Había estado de ‘segundo’ en Tercera, en el Mercadal, en el Ferre… pero no es lo mismo ser ‘primero’, como tampoco es lo mismo la Tercera, con jugadores que cobran, que la Liga Nacional… aunque vi que en el club había ‘materia’ para forjar un equipo con garantías. Sabía que una vez los chicos se adaptaran a la categoría y cogieran el ritmo, la permanencia sería posible», abunda Romero, al que también preocupaba, en el albor de la temporada, el nivel ajeno, de los adversarios. «Además de lo que tenga uno en la plantilla, en una liga así dependes del nivel del resto de equipos, de la hornada de jugadores que tengan tus rivales», matiza en ese sentido, sin omitir que este año «bajaban el 30 por ciento de los equipos, lo que era un hándicap añadido».

Aún así, Romero fue «positivo» para la temporada 2022 desde su albor. «Sabía que con trabajo lo conseguiríamos, y le decía a los chicos, ‘pensad que ganar el primer partido será lo que más nos costará’… hace años, cuando estaba de ‘segundo’ en el Ferre en Tercera, nos costó mucho ganar el primero, pero luego nos salvamos sin problema; y este año creo que lo hemos salvado bien a pesar de lo del Balears. El equipo ha estado a un nivel muy alto y tenía claro que oportunidades de salvarnos tendríamos», resume el técnico.

Próximo curso

Superado el primer año, teóricamente el más exigente, el grado de dificultad se mantiene para el próximo. «Sí, el año que viene habrá varios hándicaps. Menos equipos en la liga, pero ha bajado el Balears, sube el Poblense, el Ibiza… clubs que se espera estarán arriba, por ese lado se complica más, aunque solo bajarán tres. Nosotros en particular, para el año próximo, perdemos a varios jugadores, medio equipo titular, casi toda la defensa, pues gente de segundo año marcha a estudiar fuera u otros terminan», observa el preparador azulgrana, que precisamente en el tramo final del curso 2022 dio la vez a varios cadetes.

«Mi idea era, una vez asegurada la permanencia, empezar a dar minutos a los cadetes, marcarles el camino», lo cual, junto a lo que se podrá retener y tal vez incorporar recurriendo al mercado insular, invita al optimismo para el año próximo.

«Creo que sí podemos ser optimistas, es una categoría dura, pero la conocemos y creo que si somos capaces de dar continuidad al proyecto, más lo que tenemos abajo en la cantera del Ferre, que asegura el relevo en los próximos años…», desliza el preparador, que sobre la posibilidad de mirar al exterior de Ferreries para fortalecer el colectivo, lo entiende como «un ley del fútbol, pues siempre hay que intentar reforzarse». «Y jugar en Liga Nacional Juvenil es lo más parecido a militar en Tercera que va a poder disfrutar un jugador», apostilla Kike Romero, un técnico de éxito en un club con gran tradición formativa.