Xavi Sintes | Gemma Andreu

0

Lesiones. La cara más amarga del deporte y la que más pone a prueba a los que lo practican. Se da por descontado el daño físico, pero también hay que tener en cuenta cómo afrontarlo mentalmente. Muchos son los que se vienen abajo, tiran la toalla o se ven superados por la situación. Por el contrario, a otros les sirve para superarse, aguantar el sufrimiento y volver más fuertes que nunca.

Ese es el caso del menorquín Xavi Sintes, actual jugador del Sevilla Atlético, quien sufrió un rotura del ligamento cruzado anterior de su pierna derecha el pasado mes de enero y desde entonces ha estado inmerso en una odisea de sacrificio y pundonor del que ha salido reforzado.

«No he parado. Con la lesión me dijeron que tenía que seguir entrenando y también lo hice porque mi ilusión es volver. Estuve hace poco en Sevilla para avanzar con la recuperación y ahora me he venido una semana, que me han dado un parón, para seguir con la pretemporada por mi cuenta», explica el espigado centrocampista.

El CD Menorca ha sido el club que le ha cedido sus instalaciones para poder ejercitarse durante estos días de verano antes de volver a la capital andaluza, donde terminará la puesta a punto de esa rodilla y así reincorporarse a la dinámica del resto del grupo: «La lesión está finiquitada. Me queda un mes para meterme con el equipo, porque ahora entreno solo con el readaptador, pero ya me siento en forma. No creo que consiga estar al 100% hasta que empiece a coger ritmo de entreno con los compañeros. Para septiembre espero que todo esto haya acabado».

Palabras que demuestran el dolor de una época muy compleja para él y que le devuelven al momento y el lugar donde el curso cambió por completo: «En el momento no era consciente. No soy un jugador de los que se queda en el césped cuando cae, pero ya en el suelo supe que algo no iba bien. Me llevé inmediatamente la mano a la rodilla porque había notado un golpe y luego viendo el vídeo de la acción se ve como el jugador no me había ni tocado en esa pierna».

«Salí del campo, hablé con los doctores para que me dejaran salir a probarme, pero al empezar a correr era imposible. Al día siguiente, la rodilla se hinchó, no tenía estabilidad y no podía ni andar del dolor», comenta.

Más allá de saber que había sufrido una lesión seria, Xavi no tenía ni idea de a lo que se enfrentaba. Desde que empezó a ir detrás de un balón a los cuatro años hasta ese fatídico día, «nunca había tenido nada, ni un esguince».

«Fue muy duro. No puedes hacer nada por ti solo. Tuvieron que estar mis padres allí para ayudarme en todo, porque no me podía ni levantar del sofá», manifiesta Sintes, aunque no le quedaba otra que adaptarse a su primera experiencia médica en el deporte y tener que hacerlo con la más larga y costosa de las recuperaciones posibles. Un reto que, sin dudarlo, cogió por los cuernos a pesar de los altibajos en el proceso.

«Tienes que trabajar mucho el doblaje y extensión, porque si no se puede deteriorar y no volver a realizar los movimientos normales. Tuve un tramo en el que parecía que se me complicaba la recuperación, pero al final con mucho trabajo lo sacamos adelante», describe.

Xavi habla en plural, siendo consciente de que detrás de él ha tenido a mucha gente detrás ayudándole, incluido el conjunto de profesionales que trabajan en la entidad hispalense: «No es lo mismo lesionarse en un club con menos medios e instalaciones. El Sevilla es una institución muy grande y me ha facilitado muchísimo poder recuperarme en los plazos establecidos y con el seguimiento y las ayudas que necesitaba».

Agradecido por la labor de sus médicos, fisioterapeutas, rehabilitadores, entrenadores, compañeros, familia y amigos, nos deja el párrafo que resume la experiencia y que le sirve al joven futbolista como moraleja y aprendizaje de vida de ahora en adelante.

«De todo lo que he vivido en mi carrera me quedo con la lesión, aunque sea un momento feo. Te abre los ojos. Por ejemplo, entrenar con el primer equipo, como tuve la oportunidad de hacer tanto cuando estuve en el Real Madrid como ahora en el Sevilla, es una experiencia única. En ese momento no lo valoraba como lo valoro ahora. Te das cuenta de que tú estabas ahí pegando patadas con ellos… Las lesiones te abren los ojos. Ya no vale quejarse cuando te mandan correr. Debería dar las gracias por poder seguir estando ahí», confiesa.

Preparado para todo

Hasta el momento de la lesión, el exjugador del CCE Sant Lluis, UD Mahón y Atlético Villacarlos aquí en la Isla llevaba registrados unos números excelentes con su nuevo equipo. Dieciséis de las diecinueve posibles titularidades y casi el doble de minutos en media temporada que de los que pudo disputar la campaña anterior al completo.

«Me dolió bastante tener que perderme la temporada, y más por el momento en el que estábamos. Nos jugábamos salir del descenso, que a veces esos retos también forman parte de lo bonito del fútbol, y veníamos en racha, yo incluido. Estaba jugándolo todo, contaba con la confianza del ‘míster’ y estaba muy feliz», argumenta.

Esa anterior campaña la disputó en el club blanco. Allí, Xavi vivió grandes experiencias, como jugar la Youth League (la Champions League juvenil), seguir siendo llamado por el seleccionador español para, esta vez, ser internacional sub19, o haber sido entrenado por una de las leyendas del madridismo, como es Raúl González. Sin embargo, hay etapas que hay que cerrar para abrir otras nuevas, con la esperanza de que ratifiquen ese cambio.

«Salí del Madrid buscando una proyección más a largo plazo, mirando a futuro, y aquí me la daban. No había interés por su parte en que me quedara, así que llegamos a un acuerdo. La opción del Sevilla salió inmediatamente y no me lo dudé ni un momento», asegura.

Lo cierto es que el romance entre Xavi y todo lo que supone el Sevilla no ha hecho más que comenzar: «Es un fútbol muy diferente, el ambiente no tiene nada que ver con el que te encuentras en cualquier otro lado. Todo se vive con una pasión extrema. Es una pasada».

Y eso es lo que quiere vivir tanto él como el resto de los integrantes del segundo equipo sevillista en el curso que está a pocas semanas de arrancar. Lo harán en 2ªRFEF, una categoría por debajo de lo que lo hicieron el año anterior, pero con «más ganas que nunca y la ilusión intacta».

«Es una división muy bonita, con equipos muy grandes, como el Recre, el Xerez o el UCAM, que acaba de bajar igual que nosotros. Va a ser una liga muy competida y para llegar al objetivo tendremos que estar a nuestro mejor nivel en cada partido. Tenemos la intención clara de ganar cuantos más partidos mejor, poder ascender y, si puede ser, arrasar», apuesta convencido.

«Este año tiene que ser grande para toda la cantera. El año pasado nos costó un poco a nivel de ‘derbis’ contra el Betis, aunque nosotros conseguimos ganar los dos. Por supuesto, es muy importante para nosotros tener a la afición de nuestra parte y que les demos argumentos para que tengan ganas de venir a vernos y animar como sólo ellos lo hacen», continúa.

En cuanto a su rendimiento personal, Xavi pretende ir paso a paso, sin apresurarse, pero sabiendo que su aportación puede ser importante: «Este año busco reencontrarme con mi máximo rendimiento y esperar que me respeten las lesiones. Poder ayudar al equipo y poder estar feliz conmigo mismo al terminar la temporada por haber dado todo lo que tengo».

Y es que aunque quiera poner el foco en el segundo equipo, en lo más profundo de su cabeza sabe que dentro de sus prioridades y ambiciones está la intención de seguir mirando hacia arriba y aspirar por el más deseado de los premios: debutar en primera.

«La oportunidad la vas a tener si estás disponible. Eso es lo que busco. Quiero estar en el máximo de entrenamientos posible, lo mismo con los minutos de juego, y así que puedan contar conmigo sabiendo que vas a dar un buen rendimiento. La verdad, no lo veo imposible», concluye.