Para Sintes, el valor del título de Liga Regional es alto, pero no lo sitúa, en cuanto a importancia, por encima de la labor de cantera o del proyecto juvenil | Gemma Andreu

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Miguel Ángel Sintes Pons terminó este lunes su etapa como presidente del CD Menorca. Reacio a tener presencia en los medios de comunicación, lo que ha mantenido como un precepto insobornable en su manual de uso desde que en abril de 2018 se estrenara como dirigente al ocupar el lugar del dimitido Tom Blanco (apenas en un par de oportunidades se han registrado manifestaciones suyas desde ese entonces), en las horas previas a su despedida hizo una excepción y concedió a este diario su única entrevista como máximo responsable de la entidad azulgrana.

En la misma, se felicita por la gestión económica desarrollada y del modo en que junto con su grupo directivo y de trabajo en el club se han optimizado los recursos y el ingenio para salvar al Menorca de un futuro cuanto menos incierto, además de revisar la mayoría de aspectos relacionados con el fútbol local.

Da por terminado su ciclo como presidente del CD Menorca. ¿Por algún motivo concreto?

—Creo que ya he cumplido un ciclo. He estado varios años en la presidencia, más otro con Tom (Blanco), considero que mi labor ha finalizado, lo correcto es dar paso a otros.

Algunos presidentes son más longevos.

—Eso depende de la situación personal de cada uno, hay otras cosas que también son importantes. Creo que, en función de cómo nos encontramos el club, hemos hecho una gran labor. Cuando entramos aquí la situación era muy delicada y nos vamos con la cara bien alta.

¿A cuanto ascendía realmente la deuda en el momento en qué usted pasa a integrar la junta directiva?

—Unos 90.000 euros. Son situaciones que no deberían permitirse. Se lo comenté al concejal de Deportes, Carlos Montes, no que el Ayuntamiento controle los clubes, que en definitiva son suyos, son entidades municipales, pero cuanto menos sí debería fiscalizar cada mes cómo funciona el club. Es inadmisible que venga una persona aquí, deje 100.000 euros de déficit y se vaya a su casa como si nada. Eso es inviable.

¿Se refiere a Ángel Río, el anterior presidente?

—Tú lo has dicho. La verdad, no entiendo la gestión que hizo.

Esencialmente, ¿qué plan de viabilidad desarrollaron para enjugar la deuda?

—Nos centramos sobre todo en los gastos. Nos cortaban el butano, tuvimos un embargo del antiguo local social, de 2014, qué no tenía nada que ver con nosotros y lo asumimos pese a todo... Fueron 12.000 euros. Cuando nos empezábamos a recuperarnos y teníamos dinero en el banco, que hacía muchos años que no había un duro allí, vieron que había 12.000 euros y nos los quitaron. Volvimos a empezar de cero. Pero a día de hoy, podemos decir que el CD Menorca no debe nada a nadie. El jueves hicimos la última junta y estamos en cero euros de deuda.

Supongo que estará satisfecho.

—Sí, mucho, cumplimos el planteamiento que hicimos al entrar en el club. Pero sin la gente que he tenido a mí lado no habría sido posible. Tuvimos que tomar decisiones muy drásticas, en contra del parecer de algunos que dicen ser menorquinistas de toda la vida, como retirar durante un par de años el equipo de Regional, pero después se demostró que teníamos razón y tras 36 años hemos vuelto a ser campeones de Liga y con gente del Menorca, de la casa. Y lo diré muy claro, hay gente que paga por jugar en el Menorca. El equipo no le cuesta un duro al club, aunque haya algunos que no se lo crean.

¿La viabilidad del club, llegó a estar en riesgo?

—Sí, lo estuvo. Pero un club como este, a poco bien que hagas las cosas, con las instalaciones que tenemos, donde se encuentran, la cantidad de gente que puedes tener... pero está claro que no basta con tener un sitio bonito, hay que hacerlo bien. Por ejemplo, hemos conseguido doblar el número de niños y somos el club de referencia, en cuanto a cantera, de toda la Isla. Y también a nivel balear somos un club de referencia, lo sé por gente de Mallorca. Muchos clubs nos llaman para hacer colaboraciones.

Su desvinculación del Menorca, ¿será absoluta o se mantendrá ayudando o colaborando en la ‘sombra’?

—En la ‘sombra’ empecé, pero ahora no. Daré un paso al lado, no estaré en la directiva, seré socio, como lo he sido siempre y para lo que me necesiten estaré ahí. El club somos todos los menorquinistas.

Al hilo de lo que antes comentaba, ¿tener que retirar durante un par de años el equipo de Regional fue el peor momento de su mandato?

—No. El momento más duro fue cuando cogí el club, me dicen que la deuda es de seis mil euros y al cabo de quince días eran 80.000. Eso sí que fue un momento duro, me dije a mí mismo ‘donde me he metido’. En fin, cuando empezamos, éramos diez-doce directivos, pero pasó como en cualquier sitio, cuando la cosa funciona, todo va bien, pero cuando no funciona, nos quedamos los buenos. Estoy orgulloso del grupo, lo hicimos muy bien.

En cualquier caso, ¿entendió la reacción de ese sector del menorquinismo que tan crítico se mostró ante la decisión de no jugar en Regional durante dos temporadas?

—No, la verdad. Lo lamenté a nivel personal, pero como club era lo que teníamos que hacer. Y se ha demostrado que actuamos correctamente, el tiempo nos ha dado la razón. Conseguimos formar un equipo con gente del Menorca, con jugadores pretendidos por otros clubes.

Cuando estalla la pandemia de la Covid, deduzco que debió ser un momento también complicado.

—Bueno, nosotros económicamente nos encontrábamos bien. Si lo miras desde un punto de vista empresarial, los que no estaban al día, lo pasaron mal. Nosotros, afortunadamente, teníamos un ‘colchón’ económico y no sufrimos.

¿Y desde un punto de vista humano, social?

—Intentamos hacer entender a los padres cual era la situación. ¿El centenario? Hombre, el centenario siempre estará ahí. Podíamos haber hecho algo más, pero es lo que hubo.

¿Lo máximo cómo presidente del Menorca? ¿El título de Regional tal vez?

—Para mí lo máximo ha sido la cantera. Yo siempre he dicho que esto es una escuela de fútbol. ¿Subir a Tercera? Si llega, se mirará, pero no es un objetivo. Para los menorquinistas de siempre su objetivo es subir a Tercera. Bueno, pues para mí, como presidente, no lo es. Hay otras cosas más importantes, como mantener un proyecto de Liga Nacional Juvenil, tener un cadete en Liga Nacional, que hemos luchado para conseguir que la competición se hiciera, y tener buenos equipos en todas las categorías de formación. Y en todas las categorías hemos ganado algo.

Ese era uno de sus grandes objetivos como presidente, conseguir transformar la percepción del CD Menorca a ojos externos, de club a escuela de fútbol, ¿cree qué lo ha conseguido?

—Sí. Ha costado mucho, pero lo hemos logrado. No se si hay muchos clubes que tengan la estructura que tenemos nosotros. Fisioterapeutas, preparadores, coordinadores, recuperadores, masajistas... y hablo en plural. Eso cuesta dinero, pero nuestra filosofía de club y de trabajo lo ha hecho viable.

El modo en qué el primer equipo cae eliminado de la fase de ascenso a Tercera, con la posterior denuncia del club por alineación indebida del Sant Josep, ¿cómo la analiza discurrido un tiempo prudencial?

—Todavía estamos ahí, pero la federación (Balear) me ha decepcionado, pues las leyes o las normas están para cumplirlas. No puedes tener un reglamento y luego, a nivel interno, tener un decreto que diga que la norma no sirve para nada. O es blanco o es negro, hay muchas cosas en juego. La eliminatoria en sí no fue una decepción, lo decepcionante fue el proceder de otros, puesto que nosotros hicimos las cosas bien y otros hacen lo que quieren.

¿Se explica qué se produzcan situaciones así con un organismo oficial?

—Sí, pues tu lo has dicho, se trata de un organismo oficial. Ellos mandan y hacen lo que quieren y cuando aparece alguien que les crea un problema, como hicimos nosotros, se lo quitan de en medio.

En ese sentido, sus años como presidente del Menorca le han permitido crearse una impresión del funcionamiento de la Federació Balear y la Junta Insular (JIM), su delegación en la Isla, ¿cómo las valora?

—En mi opinión no están bien gestionadas. Y eso no lo digo solo yo, lo dice todo el mundo. En el caso de la JIM, también debido a que se encuentra algo ‘atada’, condicionada desde Mallorca, aunque tampoco desde aquí se hace nada para desprenderse de esas ataduras. Aunque nosotros hemos tenido una gran relación con Maria Cubas, cuya labor en la JIM es excepcional. Trabaja mucho por los clubes, aunque alguno no se lo reconozca. El resto, no los conozco.

La Liga balear cadete finalmente ha salido adelante, será una realidad, ¿cómo vivieron esas semanas de incertidumbre?

—Nosotros lo vivimos desde la perspectiva de que fuimos segundos de la liga menorquina, lo que nos concede el derecho a jugar una liga inter islas, muy importante para el club y para la Isla, y luego nos dicen que no hay liga, por culpa de que otros no han hecho los deberes, como fue la Federació Balear. Eso es como si pides una subvención y no haces el papeleo correspondiente, pero finalmente nosotros hicimos mucho trabajo y se ha hecho justicia.

Deduzco, de sus afirmaciones, que el funcionamiento de las instituciones en el mundo del fútbol lo considera mejorable.

—Todo es mejorable, todo se puede mejorar, también ser presidente del CD Menorca.

Con los clubes de la Isla, ¿cómo ha sido la convivencia?

—Nosotros hemos intentado siempre llevarnos bien con todo el mundo, y no creo que nadie de ningún club pueda hablar mal de nosotros. Que yo tampoco tengo queja de nadie. Sí hay clubes más accesibles y otros menos, pero por cuestiones de fanatismo, nada más.

¿Por ejemplo?

—Clubes.

En diciembre de 2018 alcanzaron un acuerdo con el Sporting de Mahón, por medio del que varios cadetes del Menorca jugaron como cedidos en el club de Bintaufa. Evitaron un problema mayúsculo al Sporting.

—Bueno, nosotros éramos un club que en esos momentos estábamos funcionando muy bien y ellos uno que estaba dejando de funcionar; necesitaban ayuda y se la dimos. Y volvería a hacerlo, pero no con las personas que en ese momento vinieron a pedirnos ayuda.

Como presidente del CD Menorca, y dado que el club, junto con la UD Mahón, dio paso en 1974 a la creación del Sporting Mahonés. ¿Entiende, que tantos años después, aquel proyecto incluso se haya refundado cuando su objetivo era representar la Isla en categoría nacional y resulta que actualmente anda lejos de los dos clubes que le antecedieron?

—Bueno, el Sporting tuvo unos años muy buenos, es un club que existe, hay que darles credibilidad, pero si están tan mal no es por culpa de los otros clubes sino suya, y aquí vuelvo a lo que te decía antes de que los ayuntamientos tienen que fiscalizar de algún modo los clubes. La gente no puede hacer lo que quiera en un club.

¿Cómo valora el haber dedicado una parte de su vida a presidir un club de fútbol?

—Ha sido gratificante, hemos ido de menos a más, me ha gustado. Y actualmente somos un club referente, todo el mundo habla de nosotros, para bien o para mal, pero lo importante es que hablen de uno, bien o mal. Además, he estado rodeado de gente como por ejemplo Marcial Pérez, una persona indispensable dentro del club, eso lo sabe todo el mundo. Hemos tenido muy buena comunicación. Marcial es una persona complicada, pero que moriría por el Menorca, hoy en día, gente como él queda poca. Y también quiero destacar a mi equipo directivo, sobre todo a Kike Bagur. Hemos sido los dos los que hemos ‘subido’ esto.

¿Su mejor momento como presidente?

-Cuando empezamos a tener dinero, pudimos empezar a comprar ropa, balones, porterías. Y el título de Regional creo que fue un modo de demostrar que hicimos las cosas bien.

¿Algo o alguien que le haya decepcionado?

—Nada. No hemos dado pie a ello. Desde que entramos en el club tuvimos claro que quien no estuviera a gusto, podía irse, sin ningún rencor, y que vuelvan cuando quieran, eso es lo bonito del fútbol.

¿El peor momento?

—Los malos momentos fueron por lo económico, que veíamos que no lo sacaríamos.

Ángel Salmerón. ¿Será un buen presidente?

—Esperemos que sí. Le conocí hace años, me pareció una persona válida y le propuse que se integrara en la directiva para que viera cómo funcionaba el club. Le dije que en dos años sería presidente y ahora lo será. Está muy ilusionado y lo que tiene que hacer es mantener lo que hay, que a veces es más difícil mantenerlo que conseguirlo. El club cuenta con unos ingresos importantes, tiene una escuela muy afianzada, cada vez con más niños, que por mucho que digan desde otros clubes que vamos a buscar jugadores, no es cierto, son los niños que se ofrecen.

Desde otros puntos de la Isla se incide mucho en eso, que el Menorca ‘toca’ jugadores de otros clubes.

—No es cierto. Cuando yo llegué al club era algo que muchos clubes hacían, pero yo lo prohibí. Tu puedes interesarte por un niño, pero si es menor de edad, llamas al padre. Lo único que puedo decirte es que hay lista de espera para poder jugar en el Menorca, las instalaciones se no has han quedado pequeñas, menos mal que Marcial, que no sé cómo lo hace, lo encaja todo con precisión. Y salir a entrenar fuera del Estadi Maonès no es una opción.

Por último. Usted vivió de cerca el fenómeno del Menorca Bàsquet. ¿Vería posible que el fútbol local pudiera disfrutar de un proyecto similar? No alcanzar la Primera División, inviable para la Isla, pero ¿tal vez conseguir que toda la afición insular llegara a identificarse en torno a un equipo, como consiguió hacer La Salle en sus tiempos de LEB?

—Qué va, imposible. Nosotros somos una escuela de fútbol, como ya te dije, formamos gente que luego se va a estudiar, y por ejemplo el Mallorca cada vez nos está quitando más jugadores antes de que terminen su ciclo aquí, aunque a nosotros eso nos gratifica. Por lo demás, veo imposible que cualqier otro club pueda representar lo que comentas. Es muy fácil hablar, todo el mundo opina, de juntarse y armar un buen equipo, pero es inviable.