Sergi Enrich, tras un encuentro con el Zaragoza.

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El Real Zaragoza ha confirmado la destitución como técnico de Fran Escribá, decisión que llega después de una mala racha de resultados que ha encadenado el equipo zaragocista en el que juega este curso el delantero de Ciutadella, Sergi Enrich, que había tenido un arranque prometedor en LaLiga Hypermotion 2023-2024 y que lleva más de un mes sin conocer la victoria, y anunció la llegada de Julio Velázquez, que dirigirá a los aragoneses hasta final de temporada. Un viejo conocido en la Isla tras su paso por el Atlètic Villacarlos la temporada 2007-08 y con apenas 26 años, coge las riendas de un histórico de Primera División que lleva ya varios años en el infierno de la Segunda División.

Y Velázquez aterriza en La Romareda en un ambiente muy convulso en el entorno, que ha visto como se pasaba de un arranque prometedor y líderes indiscutibles a encadenar una sequía de resultados que se vio negativamente afectada con la lamentable eliminación del Zaragoza en Copa del Rey y ante el Atzneta de la Tercera Valenciana. Un escozor en la afición maña que se tradujo al finalizar el último encuentro zaragocista- tras la derrota en La Romareda en el derbi ante la SD Huesca- cuando un grupo de seguidores del Zaragoza la tomaron con Sergi Enrich, a la salida del estadio.

El delantero ciutadellenc, al que de momento no le ha sentado muy bien futbolísticamente hablando su llegada al Zaragoza, fue objeto de un encontronazo con algunos seguidores a la salida del campo. En un ambiente caldeado y entre el enfado generalizado de la afición maña, algunos de los zaragocistas más radicales quisieron mostrar su disgusto por la situación y lamentable momento del equipo y rodearon al futbolista de Ciutadella para pedirle explicaciones.

Enrich, siempre en un tono tranquilo y conciliador, intentó dialogar y pedir calma a este pequeño grupo, mientras soltaban exclamaciones de enfado como, «echadle huevos», «estamos pagando el abono todos» o «esta camiseta no la merecéis», tal y como puede verse en el vídeo. Por suerte, el tenso momento no fue a más y el jugador menorquín pudo coger su coche e irse a su casa, sin problemas, pese a haber pagado él en persona la pobre imagen conjunta del equipo.