Mucho ambiente. Las calles de Fornells se quedaron pequeñas para tanta gente que estuvo paseando - Paco Sturla

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"Venimos de Barcelona, somos un grupo de 16 y ahora mismo acabamos de reservar mesa en un bar en el puerto". Como este caso, muchos. Las más de 1.000 personas que acompañan estos días a los 645 deportistas que tomarán parte esta mañana en la Extreme Man han revitalizado Fornells, Playas de Fornells y Ses Salines. A medio día de ayer costaba reservar mesa, encontrar sitio para aparcar y era prácticamente imposible hospedarse en el pueblo de pescadores. "No hay plazas".

La iniciativa supone una importante inyección económica para cerrar el verano a la localidad ya que el perfil de turista que ha venido no suele escatimar en gastos, "aunque quizás sí que es más receloso con la comida y es normal porque si mañana –por hoy- tienen que hacer tanto esfuerzo", explica un encargado de sala de un restaurante de Fornells que puntualiza que "es una iniciativa buena en todos los sentidos y además llena de vida el pueblo".

A pocos metros del primer protagonista, un grupo de cuatro ciclistas se adueñan de las últimas sillas que quedan libres en la terraza de la plaza. Lucen la misma equipación y piden "cuatro colas y unos frutos secos para reponer energía". Acaban de dar una vuelta de reconocimiento al trazado que deberán cubrir hasta en tres ocasiones hoy. "Oye, y tú que estarás más informado, hemos visto muchos grupos de BTT por la carretera, ¿hay mucha afición?". "Déu ni do". Un empresario hotelero pasea sonriente aprovechando un rato libre. "Tiene mérito lo que hacen, recorrer 113 kilómetros del tirón es una animalada pero a Menorca y a Fornells ya les viene bien, yo tengo todo completo", se congratula.

No todos están del todo contentos. "Si lo piensas, esta prueba está hecha para los que vienen de fuera, a los menorquines nos viene muy mal prepararnos para el Extreme porque si te pones a hacer ciclismo por carretera en Julio o en Agosto, es una lotería", murmura un empresario estrechamente ligado al mundo del deporte, que matiza que "¡Ojo! Estoy muy a favor de que se hagan estas cosas y de que venga tanta gente de fuera porque es lo que nos da de comer solo digo que no todos los menorquines que quisiéramos pueden participar".

El triatlón es una modalidad deportiva que hasta no hace demasiado era desconocida en Menorca. Ahora ya no. En la plaza de la iglesia, tres ancianos intercambian opiniones en una animada tertulia mientras ven pasar deportistas que van hacia el 'brifing' o reunión informativa, que fue ayer a las 12 en el polideportivo. "A jo m'assembla que no ha de ser bo fer aquests estragos", dice uno "encara que si passa algo hi haurà es metge o algú que l'ajudi". "Tot açò ens dóna vida a Fornells, es poble està més animat que mai i fa feruma, per jo com si en volen venir mil d'esportistes", contesta el otro. El tercero, que no hace cara de muchos amigos, refunfuña, "mil no, que amb es que hi ha ja ens transtoquen sa tranquil·litat".

Precisamente, uno de los mensajes que mandó Francesc Ametller en la presentación de la prueba fue "hay que dar gracias a muchas peronas pero sobre todo, a los habitantes de Fornells porque durante unos días les tomamos el pueblo prácticamente y reciben a todos cordialmente". Los detractores son mínimos porque hoy en día, y con la que está cayendo, la tranquilidad y tener las terrazas vacías sale demasiado caro.