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El Volei Ciutadella inició el pasado día 28 el proceso legal -hasta el día 5 de abril- para la sucesión de la que ha sido hasta ahora la presidenta del club, Katy Moll, en una decisión que hizo pública a finales del año pasado. Moll, que ha presidido la institución bermellona en dos etapas -entre los años 2000 y 2004 en la primera, y 2008 y 2013 en la segunda-, afirma sentirse agotada de su tarea, en un mandato que ha visto lo mejor -las dos Superligas- y lo peor -los problemas económicos, que han derivado en un contencioso con el Ayuntamiento de Ciutadella-.

La presidenta saliente recuerda que deja "un club fuerte, sólido y capaz de resistir de cara al futuro", puesto que "las deudas más importantes, de nóminas de jugadoras, proveedores y demás, están saldadas" y lo que se encontrará el próximo presidente, el directivo Andreu Hernández, serán "deudas corrientes de esta temporada, en la que estamos al día". Un presidente entrante, por cierto, "que se ofreció, lo refrendamos y está suficientemente preparado". ¿Otro candidato? "no se puede predecir, pero suponemos que no se dará. Aunque seguimos los cauces legales y puede presentarse quien lo desee, por supuesto", razona. Junto a Hernández, "también seguirán gente de absoluta garantía, como el mismo Bep Llorens o Ignasi Fernández". El resto de directivos "son personas con las que está contactando Hernández".

Repasando lo mejor y lo peor de su mandato, Katy Moll enumera en el primer capítulo "la experiencia de ir sentando las bases de un club que se ha ido superando, y el reto importantísimo de tener un primer equipo en Superliga, que pueda competir, que pueda ganar dos títulos históricos ", además de "poder llevar el nombre de Menorca y Ciutadella por España y Europa", todo ello "dando pasos progresivos, calculando y asumiendo los riesgos". En el capítulo de las cosas positivas también enumera "la implicación de tanta gente y los equipos de base, importantísimos para el futuro. En el fondo, el primer equipo se planteó como ejemplo para ellos".

Y en el capitulo de lo menos positivo, "el tener que renunciar a lo que costó tanto conseguir, haciendo recortes, bajando el nivel de la primera plantilla. Pero no había más remedio porque nos jugábamos la permanencia del club".
La economía es lo que ha marcado su último tramo, y ha derivado en otros conflictos "que nunca hemos deseado. Hemos sufrido retrasos o incumplimientos que nos han lastrado". Aspectos que llevaron a anunciar una renuncia a participar en la Superliga de este año "que felizmente se pudo reconducir", o demandar al Ayuntamiento de Ciutadella por el convenio del consistorio con el club. "Es lo que me hace sentir peor. Haces las cosas por que te gustan, por hacer un servicio, sin ánimo de conflicto". Moll sigue esperando que "no se llegará al juicio y se acabará negociando".

Otro de los peligros que la presidenta aleja es que "este verano vuelva a pasar lo del pasado. El tema económico está mejor previsto y seguiremos con la austeridad, aunque es posible que si se producen retrasos, vuelva a haber problemas puntuales de liquidez".
Moll deja paso y no sabe "si la palabra exacta es que estoy cansada... He hecho una labor y he llegado hasta aquí. Ahora son otros los que han de seguir, y afortunadamente están preparados y quieren a este club".