Un día especial. Punta Prima fue el escenario ideal de la competición en una jornada en la que acompañó el sol; Joshua Torres, Xavi Mercadal y Steve Strickland ganaron por equipos - Jaume Fiol

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Pero qué cansados llegamos a ser los deportistas amateurs, ¿eh? Cuando no andamos correteando como cabras por el camí de Cavalls, nos zampamos kilómetros a golpe de pedal y si no lo mezclamos todo y hacemos un popurrí e infectamos Punta Prima, como pasó ayer. Imagino, a falta de que alguien lo corrobore científicamente, el triatlón nació así, mezclando 'ous amb caragols'.

Si tiene mérito ponerse a nadar a las nueve de la mañana de un 2 de junio primaveral que parece afectado por los recortes, más lo tiene ofrecerse como voluntario para facilitar la competición a los deportistas. Ayer, esos héroes sin los que seguro no habría competición, lucían al unísono las camisetas amarillas del patrocinador Intersport que los identificaba como los particulares ángeles guardianes de la prueba. A ellos se les debe más de un aplauso. 'Clap, clap'.

Por lo que hace a la competición, al triatlón le pasa lo que al fútbol, baloncesto, tenis y demás. Cada uno de nosotros lleva un entrenador dentro que lo mismo te elige el once titular del Real Madrid que se pone a charlar de cómo preparar de la mejor forma posible un entrenamiento de triatlón sin tener ni puñetera idea. Ojo, no son todos, hay quien habla con propiedad y otros que se apuntan al carro ahora y que dudaban de que Juli Martí fuera a ganar ayer. Paciencia.

Lo importante es que esta corriente deportiva atrae cada vez a más adictos y surgen más pruebas y entrenamos más y, y, y... La verdad es que somos muy cansinos cuando nos da por reunirnos y armar un jolgorio competitivo. Pero la mayoría empezamos a aborrecer a Cristiano, a Messi, a Mourinho y compañía y preferimos sentirnos nosotros mismos como unas estrellas mediáticas. Aunque solamente firmemos autógrafos en el comedor de casa. ¡Felicidades a todos!