Trabajo duro, ideas claras. La receptora letona sabe cuál es su papel y quiere llegar a lo máximo

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La receptora del Valeriano Allés, Lana Sorokina (Riga, 22/11/1984) es una de las jugadoras foráneas del equipo esta temporada. Pero, para el gran público, su rol no aparece tan grandilocuente como en el caso de la americana Rese McNatt. Quizá también por una diferente manera de ser. Sorokina da muestras de ser una persona muy analítica a la par que ambiciosa. Asume su rol, se exige y quiere que el equipo se exija también. Porque Sorokina, una amante del voleibol, no ha venido a Menorca de vacaciones. Comparte apartamento con Sheila D'Amaro y Elena Marmaneu. La aportación de la joven valenciana en esta entrevista es inestimable: Lana, que habla cinco idiomas, todavía está en clases de español.

Para romper el hielo... ¿Qué tal en Ciutadella?
Estoy muy bien, tanto en mi vida normal como profesional... Ahora mismo lo que echo de menos es el sol.

No es a la única persona que le ocurre. Vienen de disputar la Copa. ¿Balance?
Es un momento difícil para el equipo... Es como construir una casa. Tenemos los cimientos, las paredes, pero nos falta el techo. Es como tener la casa a medio hacer.

¿Y cuánto falta para acabarla?
No es cuestión de tiempo. Es cuestión de trabajo, de que queramos hacerlo. Entre todas, no cada una por su lado.

¿Qué es lo que le falta al grupo para superarse?
Tenemos una buena base. Yo veo una plantilla muy correcta. No hago crítica. Solo analizo y empiezo por mi misma, por supuesto. Y lo que veo es que falta actitud, concentración en momentos determinados de los partidos, cuando se nos ponen cuesta arriba.

Hay una expresión muy española para definir la falta de... ¿agresividad?
No, no es agresividad. Es ser más listas. Hemos de pensar primero en lo que damos nosotras, y luego en el rival. Tenemos que convencernos de que somos un grupo sólido, y salir a por todas todo el tiempo.

¿Se refiere a alguna jugadora en concreto?
No, no tergiverse lo que quiero decir. No se trata de una jugadora. Yo misma soy muy exigente conmigo misma. Somos todas.

Quizá con un ejemplo se entendería mejor...
En el partido de Copa ante el UCAM luchamos, pero en el último set no dimos el cien por cien. Parece que no sabemos dar un paso más cuando hace falta, cuando el momento es difícil, cuando hay que reaccionar... Cuando una compañera falla, hay que ayudarla. A veces no lo hacemos. Hay que mejorar eso.

El técnico sitúa el objetivo en esta segunda vuelta en el play-off.
Yo también quiero eso. Más que Bep. Y creo que mis compañeras también. Tenemos que creer que podemos.

Pues el UCAM vuelve este sábado a ser el rival.
Es un buen equipo. Pero nosotras también lo somos. Sí, es cierto que hemos perdido dos veces con ellas. Pero podemos ganarlas. Además, este sábado jugamos en casa, y eso se nota. Jugamos más duro.

Las murcianas están en un momento dulce. El mismo Bep Llorens afirma que ahora es el equipo más cercano al Haro. ¿De acuerdo?
La enseñanza que debemos extraer del Haro es, además de su calidad una por una, la experiencia que tienen en los momentos clave. Saben como mantener la situación. En los momentos precisos no fallan un saque. Saben jugar sin nervios.

La experiencia se gana con el tiempo, ¿no cree?
La mitad de nuestro equipo es la primera vez que juega en Superliga. Eso es un problema. Si yo tengo al lado a una compañera nerviosa, me pasará los nervios a mi.

Perdone, pero esta entrevista no trasluce demasiado optimismo...
No, no quiero que sea así. Soy optimista. Podemos ir al play-off. Podemos mejorar. Pero lo que quiero es que se publique exactamente lo que quiero decir.

Sea más precisa.
Es que me da rabia leer según que crónicas. Espero que usted sea fidedigno a lo que le digo. A veces se publican cosas que no son verdad. Incluso sobre los partidos. Eso no me gusta. Y no quiero que nadie insinúe que nos llevamos mal. Somos como una familia.