El conseller Miquel Àngel Maria junto a Cipriano Marín, frente a la sede de la Unesco en París.

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La candidatura de la Menorca Talayótica para convertirse en patrimonio de la humanidad se enfrentó el pasado viernes a 45 minutos clave para definir su futuro. Ese fue el tiempo que el panel de expertos del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) dedicó a entrevistar a la delegación menorquina, que estuvo representada de forma presencial por el conseller de Cultura, Miquel Àngel Maria; el coordinador del expediente de la candidatura, Cipriano Marín; y la técnica de patrimonio del ministerio de Cultura, Laura de Miguel.

Tras el análisis del expediente, los expertos comunicaron a la delegación insular que necesitaba que se respondieran a algunas cuestiones. Estas estuvieron relacionadas con tres bloques: la protección legal del patrimonio y el paisaje, las tareas de conservación e investigación y la gestión. Algunas de las preguntas fueron respondidas in situ, labor para la que se contó con el apoyo vía on line de Quim Pons, director técnico del expediente, y Antoni Nicolau, responsable de la empresa que se ha encargado de elaborar el plan de gestión.

Otras de las preguntas serán respondidas a principios de 2022, cuando Icomos envíe un informe provisional en el que además se plantearán otras cuestiones y que tendrán que ser atendidas antes del 28 de febrero. Al término de la reunión, el conseller de Cultura reconoció que la «sensación es positiva» ya que en ningún momento se han cuestionado «los aspectos esenciales de la candidatura», una notable diferencia respecto a lo que ocurrió con el informe presentado en 2017. En ese sentido, Maria tiene la sensación de que en Icomos «valoran» los cambios introducidos para cumplir con las recomendaciones que hicieron en el pasado. «Nos hemos encontrado en un escenario de ampliación de información, en ningún momento de cuestionamiento», asegura.

«El trabajo no está acabado, seguiremos picando piedra hasta el último día», continúa el conseller, quien una vez más recuerda que hay que mirar hacia adelante pero «con mucha prudencia», aunque no esconde que «la sensación es esperanzadora».