Joan Moll, uno de los 'glosadors' menorquines

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El Polígono Industrial de Ciutadella, en una zona en la que comienza a trazarse la frontera entre la ciudad y el medio rural, será este viernes (21 horas) el escenario del arranque de una nueva edición de Pedra Viva. Un festival que se distingue por escoger espacios poco convencionales y que acostumbra a arriesgar en sus propuestas, como poner cara a cara la tradición y la actualidad a través de la música, la poesía y la improvisación. Eso es lo que hará en su jornada inaugural con una batalla en la que se enfrentarán, por un lado, un freestyler tan reconocido como Arkano y, por otro, los glosadors locales Vicenç Marí y Joan Moll.

Arkano tiene 28 años, la mitad de ellos subidos a un escenario y una trayectoria imparable que le llevó a proclamarse en 2015 campeón internacional de la Red Bull Batalla de Gallos. «Siempre motiva ir a actuar a un sitio nuevo», confiesa el artista, quien se muestra encantado con la idea de «unir tradiciones orales improvisadas».El valenciano reconoce los orígenes del género y tiene claro que «los freestylers no hemos inventado nada».

Hay una cosa en la que, de antemano, los tres están de acuerdo: en esta batalla nadie pierde, todos ganan. «Pueden salir cosas muy chulas», apunta al respecto Joan Moll, más conocido como Joanet. Una experiencia que sirve «para salir de la zona de confort. Con el glosat a veces caes dentro de unas inercias y es positivo cuando te mueves en otros escenarios, porque que te llevan a otra zona y te exiges un poco más».

Por su parte, Vicenç Marí está convencido de que se trata de un formato «enriquecedor» para los dos estilos. «Los jóvenes pueden descubrir la realidad propia de aquí, de la Isla; y los glosadors    podemos aprender una buena lección de un movimiento popular en la calle como es el rap».En resumen, dos estilos con un mismo origen: «Puedes llamarlo improvisación oral, poética o como quieras, pero está claro que es algo que está en todas las culturas del mundo», añade.

Cada uno de los tres artistas afronta la improvisación desde un punto diferente. «Para mí el único truco que hay es intentar no tener miedo, que es el mayor enemigo», reconoce Arkano, que confiesa no tiene un entrenamiento específico: «Siempre he funcionado a base de pasión, chispazos de ingenio y practicar cuando me apetece. Yo la improvisación la asocio con un juego».

Coincide con Joanet, que dice glosar simplemente «por pasarlo bien», en lo de no entrenar, pero la sombra del miedo escénico siempre está ahí. Como guía toma el consejo del glosador mallorquín Toni Socias, quien un día le dijo «si te quedas en blanco, no pares». El improvisador menorquín dice que no acostumbra a sentirse nervioso antes de subir al escenario, pero batirse con Arkano «son palabras mayores», reconoce. Por su parte, Marí avanza que lo de mañana es algo muy novedoso, un reto al que se enfrenta con «ilusión y respeto por el nivel del oponente». Sobre el formato de la batalla confiesa no conocer todos los detalles: «No nos preocupa, somos improvisadores, nos adaptaremos a lo que nos toque», concluye.