La artista, que actualmente reside en Madrid, junto a una de sus creaciones pictóricas. | Santi Burgos

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«Siempre he tenido una vena artística, pero antes la desarrollaba de otra manera», explica Úrsula Mascaró. Primero lo hacía al frente de la conocida firma de calzado que lleva su apellido y desde hace dos años a través de la pintura. Lo que antes solamente era un hobby ahora se ha convertido para la menorquina en una actividad profesional.El cambio coincidió con su salida del mundo empresarial, una etapa que ha aprovechado para explorar nuevos caminos. «Antes la vida no me daba para poder dedicar tiempo al arte, la moda te absorbe mucho», reconoce.

Así, la pintura se ha convertido en su nuevo trabajo, en el que está completamente volcada. «El arte siempre ha sido mi gran pasión, pero nunca antes lo había desarrollado como ahora, y la verdad es que me lo estoy pasando bomba», explica Mascaró, quien reconoce que desde muy joven se ha sentido muy atraída por los museos y exposiciones, una oferta cultural de la que ha podido disfrutar a lo largo y ancho del mundo gracias a sus viajes profesionales.

Ahora pinta casi a diario. «De lunes a viernes es mi trabajo, y me encanta todo lo que implica... También comprar el material, vender, empaquetar....Me gusta    esa sensación de poder hacerlo yo todo.Antes tenía mucha gente a mi cargo y una gran responsabilidad, ahora me siento un poco más ligera, más libre también», asegura.

Hace unos meses montó su primera exposición en Madrid, «Unida positivo & negativo», y el 21 de este mes se estrenará en su isla natal con otra muestra, «Casi monocromo», aunque, por el momento, durante una sola jornada. Un conjunto de obras marcadas por el azul turquesa, «como símbolo de añoranza del mar»; y el oro, «que refleja todo lo divino en la tierra, la luz, la abundancia...».

«El arte me aporta todo.Es una manera de vivir», continúa Mascaró, «me gusta transmitir todo lo que siento a través de un lienzo». Una actividad en la que da mucha importancia al mensaje, y en ese sentido cabe destacar que sus creaciones hablan, por lo general, de cuestiones relacionadas con la metafísica. «Es una manera de encontrar    respuestas a muchas preguntas, algo que en momentos complicados de mi vida me ha servido para conocerme mejor», reflexiona.

En «Casi monocromo» también tiene mucha protagonismo la figura de la mujer.    «María de Magdala», por ejemplo, es un lienzo que utiliza como «símbolo de la feminidad maltratada históricamente». Mientras que en «La Rosalía» se inspira en la conocida cantante como un ejemplo de las mujeres empoderadas. «Adoro a esa artista, es maravillosa», confiesa Mascaró para a renglón seguido recordar cómo la mujer ha sido relegada en la historia del arte: «Solo hay mujeres en ese campo en el último siglo».

Quienes quieran descubrir su proceso creativo podrán hacerlo el próximo jueves en el puerto de Maó en el marco del programa    «Vespres d’art», donde pintará en directo. Por otra parte, los interesados en asistir a la exposición pueden ponerse en contacto con la artista a través de su cuenta de Instagram.