Fernández y Muñoz Molina fueron los protagonistas de otra de las tertulias | David Arquimbau

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Antonio Muñoz Molina y Laura Fernández son dos voces literarias de generaciones diferentes pero con muchas cosas en común. Algo que quedó claro tras la conversación que mantuvieron ayer en un encuentro celebrado bajo el título de «Ni miedo, ni odio». Otra frase camusiana que cobra más sentido con su continuación «... esa es nuestra victoria», recordó Fernández, quien se declara «profundamente camusiana».

Por su parte, reconoce Muñoz Molina que cuando tenía 15 años «leer a Camus era una lección en el impulso de rebeldía, pero no solo contra el enemigo evidente, sino contra los propios peligros de los que no te das cuenta».    El autor de obras como «El jinete polaco» o «La noche de los tiempos» hizo gala en Sant Lluís de ese espíritu crítico que le permitió a través de la rebeldía «ponerme en contra de personas con las que estaba de acuerdo».

Una reivindicación de la soledad de una conciencia libre que también comparte su interlocutora. «No hay que tener miedo a ese momento hostil en el que dices algo que nadie espera que digas», defiende Fernández en un panorama social marcado por «una masa muy polarizada y agresiva».Se refirió también a las redes sociales como «una niebla que oscurece» y que «hace imposible alzar la voz en medio de tantas voces.En mitad de esa algarabía es prácticamente imposible hacerse escuchar», opina.

La escritora sostiene que, a su juicio, la única forma de resistencia posible es «una resistencia íntima» y esta tiene sentido a través de los libros, que son los que aguantan el paso del tiempo en un panorama «en el que ahora todo dura 48 horas. La aceleración en que vivimos reduce la capacidad de pensamiento». Planteamiento que le sirve para declarar su fascinación por Camus por su modernidad y «una obra que no envejece» pese al paso del tiempo. Otro punto en común entre ambos conferenciantes.

Muñoz Molina sacó a relucir su espíritu crítico para afirmar que «compartir el amor por la cultura o la literatura no te garantiza nada. Creemos que la educación y la cultura nos hacen mejores, pero a veces no es así. Pensad en la cantidad de canallas que han tenido una educación extraordinaria», declaró justo antes de que el público recompensara su reflexión con un gran aplauso.

Ahondando en esa línea, continuó diciendo que «la triste realidad es que la cultura no nos garantiza nada.Las palabras sirven para todo, pero solo te puedes fiar de lo concreto», en resumidas cuentas, «no de lo que dice alguien, sino de lo que hace».

En el tramo final de la tertulia literaria, los conferenciantes tiraron de optimismo de cara a lo que traerán las nuevas generaciones. Fernández vaticina que llegará un movimiento radical contra el sistema actual: «Vendrán jóvenes que no quieran tener nada que ver con un teléfono inteligente». Por su parte, Muñoz Molina reconoció no estar en guerra con el progreso: «Estoy en guerra contra un sistema de dominación en el que regalamos nuestra intimidad con la máxima generosidad para que unos señores se hagan más ricos». Concluyó que «hay cosas que parecen anacrónicas porque pertenecen al pasado, pero son el porvenir, como la bicicleta, por ejemplo».