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La candidata del Partido Popular a la presidencia del Consell, Misericordia Sugrañes, apuesta por modificar el Plan Territorial y permitir la construcción de edificios más altos en los cascos urbanos para abaratar el precio de la vivienda y facilitar su acceso a los futuros propietarios.

En la actualidad, el límite general de edificación es de planta baja más tres alturas en Maó y Ciutadella, y de planta baja más dos en el resto de núcleos tradicionales de la Isla, lo que a su juicio «no favorece una política de vivienda encaminada a precios asequibles».

Con los parámetros actuales, un promotor puede construir 50 viviendas por hectáreas en Maó y Ciutadella, por las 40 en el resto de pueblos. El PP afirma que en caso de prosperar la revisión del Plan Territorial que plantean los partidos del Pacte, el 60 por ciento de las nuevas promociones debe destinarse a vivienda de protección oficial y alquiler social, de manera que el 40 por ciento de las viviendas que llegarían al mercado libre lo haría a un precio «prohibitivo».

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Según Sugrañes, si no gobierna el PP «no habrá vivienda nueva ni pública ni privada porque las densidades de número de viviendas por hectárea y las obligaciones de vivienda protegida hacen inviable económicamente su desarrollo».

«Necesitamos que jóvenes y no tan jóvenes puedan acceder a una vivienda en propiedad si lo desean y las políticas de la izquierda van en sentido contrario para conseguirlo», abundó la candidata popular.

«Decir que el 50 por ciento de la vivienda de los nuevos desarrollos será de protección oficial y que otro 10 por ciento se destinará al alquiler social es un brindis al sol porque no habrá nuevos desarrollos y el 50 por ciento de cero es cero», explicó.

Por último, Misericordia Sugrañes arremetió contra el conseller de Vivienda, Marc Pons, por haber comprometido este mandato construir 200 viviendas públicas en Eivissa frente a las 60 de Menorca.