Biel Company, PP, y Francina Armengol, PSOE, en sus comparecencias ante los medios este domingo para valorar los resultados de las elecciones. | Ultima Hora

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El éxito del PSIB-PSOE ha sido espectacular. Ha ganado, por primera vez en la historia, las elecciones autonómicas. Y las del Consell de Mallorca. Es así. Sin matices. Francina Armengol ha hecho posible que el PSIB-PSOE se sumara a la oleada de Sanchismo que ha inundado España. Ni la abstención, más alta que hace cuatro años, ha imposibilitado una victoria contundente.

¿Y los derrotados? Claro, el Partido Popular ha perdido. Sus resultados son una calamidad. Gabriel Company ha cosechado los peores resultados de la historia y su futuro político depende ahora de los mismos que le auparon tras obligar a abandonar a José Ramón Bauzá.

Company ha fracasado y ha conseguido que la izquierda gobierne durante ocho años seguidos en el Govern, en el Consell de Mallorca y en el de Menorca.

El domingo por la noche fue triste, pero también los había de contentos. Y no me refiero a los que esperaban con ansia la caída de Company. El PP podrá gobernar en Vila y con la anuencia de Ciudadanos recuperará el Consell de Eivissa. Y también debía estar un poco satisfecho Sebastià Sagrera, puesto que el partido revalidó su aplastante mayoría absoluta en Campos. Y no tengo ninguna duda de que Llorenç Galmés, pese a la decepción por los resultados de la lista que encabezaba al Consell, tuvo tiempo de esbozar una leve sonrisa al conocer los resultados en su Santanyí natal.

Podemos y Més per Mallorca tuvieron también una noche triste. Sus resultados son peores que hace cuatro años y solo tienen el pírrico consuelo de que la izquierda podrá gobernar. En Més per Mallorca especialmente dolorosos han sido los resultados en el Ajuntament de Palma. Confiaban en repetir y no han sabido percibir la realidad. Vivían en una urna de ilusión y no detectaron la desilusión de los que consideraban que la ciudad estaba sufriendo un claro proceso de degradación. A Noguera le queda el consuelo de saber que ha sumado más votos que Ensenyat. La otra cara de la moneda fue Més-Esquerra, que ganó las elecciones en Manacor.

También había alegría en Ciudadanos y en Vox. Los inexpertos incondicionales de Rivera han sumado votos y los partidarios de Santi Abascal y Jorge Campos irrumpen con fuerza en las instituciones. Los resultados de Fulgencio Coll, con cuatro concejales, son especialmente satisfactorios, aunque Palma no estará a sus órdenes. Ni mucho menos.

¿Y El Pi? Consiguió tres diputados y tres tenía. No entró en Palma ni en los Consells de Menorca y Eivissa, aunque conserva una importante fuerza municipal. Y en Eivissa decidirá el gobierno de Vila.

Solo una cosa más. La victoria, como siempre, tiene muchos responsables. ¿Y la derrota? La culpa es del otro. ¿Y la autocrítica? Nada de nada. En ningún sitio.