Prácticamente todos los asistentes acudieron a la cita con la indumentaria blanca. | Antonia Soler

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Lo que nació hace tres años como algo experimental se está empezando a convertir poco a poco en una de las fiestas clave del verano menorquín. Estamos hablando de la White Party, bautizada este año como 3.0, un encuentro que en la noche del pasado jueves logró reunir ni más ni menos que a cerca de 3.000 personas en el Pla de sa Creu de Sant Lluís, según informan los organizadores. De que la fiesta no decayera en toda la noche se encargó DJ Chicha

Del éxito son responsables el Ayuntamiento y el Centro Cultural de Sant Lluís CCE. Desde esta última entidad recuerdan que la iniciativa nació como una forma de llenar los huecos en el calendario de actos veraniegos en las semanas previas a la celebración de la fiestas patronales. Comenta uno de los socios del CCE, Rosendo Pons, que para la primera edición se volcaron en la promoción del evento, pero visto «el sorprendente resultado» ya no hace falta, porque ya todo el mundo tiene la fiesta en mente. Y un año más, la asistencia de público ha batido récords.

Para caldear el ambiente, desde las 19 horas ya se pudo disfrutar de un mercadillo en el que el color blanco también tuvo mucho protagonismo. Pasadas las nueve y media de la noche comenzó a sonar la música y no paró hasta cerca de las dos de la mañana. «La fiesta fue todo un éxito, transcurrió en un muy buen ambiente y sin incidentes destacables», reconocieron desde la organización sobre un encuentro pensado para todas las edades, pero especialmente para ser disfrutado en un ambiente familiar.

Lo que está claro es que el color blanco triunfó en la noche. «En torno al 95 por ciento de los asistentes cumplieron con la recomendación de la organización», relata Pons.