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El Saló Gòtic se llenó de público y representantes políticos para seguir la sesión plenaria en la que se comunicó la renuncia de Llorenç Brondo y Adrienne Sans, los dos grandes ausentes

Laura Bañón Ciutadella

La dimisión del alcalde de Ciutadella creó ayer expectación. El Saló Gòtic de las Casas Consistoriales se llenó de público y de representantes políticos locales para asistir a una sesión plenaria que pasará a la historia por tratarse de la tercera renuncia de un alcalde en el periodo democrático de Ciutadella y que implica el inicio de una nueva etapa política en el Ayuntamiento.

El pleno empezó a las 13 horas y los primeros ciudadanos empezaron a llegar a partir del mediodía. Poco a poco la gente fue tomando asiento en los bancos, con la duda de si Llorenç Brondo haría acto de presencia en la sesión. El ahora ya ex alcalde se acogió al derecho, que marca la legislación, de no asistir al pleno en que se comunicó su renuncia. La encargada de hacerlo público oficialmente al resto de partidos fue la alcaldesa accidental -y ahora en funciones- Antònia Salord, quien asumió el papel en defensa de Llorenç Brondo y Adrienne Sans. La portavoz del Grupo Mixto apeló a respetar la decisión de Brondo de no acudir a la sesión y explicó que Sans "tenía intención de asistir aunque no ha podido debido a un accidente doméstico". Respondió a los ataques de la oposición: "Llorenç Brondo ha sido el mejor alcalde de Ciutadella y el pueblo revalidó su confianza en las elecciones". En cambio, la oposición criticó su ausencia ayer ante el pueblo y el papel de Brondo desde 2003. Como destacó el PSM "el prestigio se pierde en los Juzgados", una frase que recibió aplausos.

En los bancos se sentaron simpatizantes, gente próxima y representantes de UPCM, del PP y de Nuevas Generaciones, y del PSOE y el PSM. Las intervenciones de los portavoces de los partidos en la oposición recibieron los aplausos del público, especialmente Maite Salord (PSM) y Joan Triay (UPCM).

La sesión empezó con Antònia Salord sentada en la silla de Llorenç Brondo y con los asientos vacíos de Adrienne Sans y Josep Mascaró (PSM), que no pudo acudir al pleno por encontrarse de baja por enfermedad.

Después de que la alcaldesa accidental comunicara la dimisión de Brondo como alcalde y concejal y de Adrienne Sans, los portavoces de cada partido realizaron por turnos una intervención en la que criticaron la actuación política del Grupo Mixto y lamentaron que el alcalde "no dé la cara" en el día de su dimisión. Mientras, la expresión y los gestos de los concejales del Grupo Mixto fueron significativos. Antònia Salord salió en defensa de la actuación del equipo de gobierno y lanzó sus dardos a la oposición, especialmente a Joan Triay. La alcaldesa accidental actuó de capitana de un equipo sabedor de que está abocado a pasar a la oposición. Fue un pleno sin votación, con los dos únicos puntos del orden del día de comunicación de las dos renuncias. La oposición pidió turno de réplica y Antònia Salord concedió la solicitud y el debate político se prolongó en una nueva ronda. La sesión se prolongó por espacio de poco más de media hora.

Todos los partidos, incluido el Grupo Mixto, apoyaron la propuesta de Joan Triay de no cobrar como concejales la asistencia al pleno de ayer. Con este gesto, las arcas municipales se ahorraron 5.125 euros.

El pleno se levantó a las 13.35 horas, una sesión más para el historial político del Ayuntamiento. Tras el debate, se crearon corrillos para comentar el episodio municipal. La dimisión de Brondo, como destacó la oposición, especialmente Pilar Carbonero, implica el final de un periodo y el inicio de otra etapa municipal.

Los ediles del Grupo Mixto no tienen intención de dimitir
Antònia Salord es desde ayer la alcaldesa en funciones de Ciutadella después de que se informara al pleno de la Corporación de la dimisión de Llorenç Brondo. La portavoz del Grupo Mixto asumirá la responsabilidad al frente del Ayuntamiento hasta que se produzca la investidura de la nueva alcaldesa, en un pleno programado para el próximo día 16.
Según comentó ayer Antònia Salord, ella misma y sus otros seis compañeros del Grupo Mixto no tienen intención de presentar la dimisión antes del día 16, siguiendo los pasos de Llorenç Brondo y Adrienne Sans, como tampoco quieren entorpecer la formación de un nuevo gobierno. La intención del actual gobierno municipal es continuar como concejales y, cuando se produzca la entrada de la nueva alcaldesa y su equipo, pasar a formar parte de la oposición. En este sentido, la alcaldesa en funciones señaló su intención de finalizar el mandato como concejala.
No obstante, antes del pleno de investidura de la nueva alcaldesa, el próximo día 16, se celebrará una sesión plenaria ordinaria el día 12. Precisamente, la alcaldesa en funciones convocó ayer las comisiones informativas previas. Antònia Salord no desveló los puntos del orden del día del próximo pleno ordinario, aunque señaló que se trata de propuestas de trámite.
La portavoz del Grupo Mixto indicó que confía que en el pleno de investidura se puedan incorporar los nuevos ediles del PP, Juana Mari Pons y Jordi Salord, para tomar posesión del acta de concejales. Así, si se cumple el guión previsto, a partir del día 16 PSOE y PSM gobernarán con el apoyo externo en la investidura de UPCM. En la oposición quedarán el Grupo Mixto (7 ediles), el PP (3) y UPCM (1).