Madre. La centenaria junto a sus hijas Margarita y Esperanza - El Diario del Centro del País

TW
0

Nacer en Menorca da muchos puntos para llegar a los cien años, por mucho que las velitas de la tarta se soplen a miles de kilómetros de aquí. Es el caso de Esperanza Llabrés de González, quien celebró su siglo de vida el pasado día de San Valentín, acompañada de toda su familia.

La historia de esta ciutadellenca, que llegó a Argentina el 25 de octubre de 1911, en el barco Alfonso XIII, tras 30 días de travesía desde su Menorca natal, la ha recogido Raúl Olcelli, de "El Diario del Centro del País", un rotativo de la Córdoba argentina.

Su memoria, permite rememorar a Esperanza cómo fue su arribada al puerto de Buenos Aires, su etapa escolar, de la que recuerda con especial cariño a su maestra de apellido Cabrera, y los años que pasó en un predio hasta que éste fue adquirido por la firma Coca-Cola. Llabrés aprendió a coser con Emma Borhi y a realizar sombreros con Marina Gabetta, dedicando su tiempo libre, entre otras cosas, a bailar y hacer teatro. En la plaza Centenario conoció al amor de su vida, José González, con quien se casó y tuvo dos hijas, Margarita y Esperanza.

"Fue el trabajo lo que me ayudó a vivir, siempre trabajé", sostiene cuando le preguntan cuál es su receta para llegar a los cien. En su trayectoria vital lo que más le ha sorprendido es la aparición de la cocina a gas, reemplanzando a la histórica a leña, al pasar buena parte de sus vida en el corazón del hogar, precisamente, en la cocina, lo que le ayudó a mantenerse activa, útil y gratificada.