Trabajadores. El comité reconoce la delicada situación de la empresa, pero no está dispuesto a perder las mejoras logradas - Archivo

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Los trabajadores de la planta de Nueva Rumasa en Maó no quieren perder los derechos laborales y sociales adquiridos con Kraft y con esta premisa afrontan la negociación para renovar el viejo convenio colectivo firmado con la multinacional norteamericana en 2008 y que caducó el pasado 31 de diciembre. El comité de empresa, con presencia mayoritaria de Comisiones Obreras (CCOO), inició el pasado jueves la primera toma de contacto con lo dirección de la empresa propiedad de la familia Ruiz Mateos. Según explicó la delegada sindical de CCOO, Margot Sastre, ahora se abre una fase de estudio de las propuestas puestas sobre la mesa por ambas partes y el 16 de marzo comenzará la primera tanda de contactos para definir el nuevo convenio que afectará a los 182 empleados.

Entre la lista de reivindicaciones de los trabajadores destaca la petición de un incremento salarial del 2 por ciento más un 0,5 por ciento de garantía de revisión en el caso de que el Índice de Precios al Consumo (IPC) supere el incremento solicitado, el objetivo de este añadido, según explicó Sastre, es evitar que los trabajadores de Nueva Rumasa pierdan poder adquisitivo. Igualmente, el comité de empresa quiere que el nuevo convenio colectivo tenga un período de vigencia de tres años, mientras que la empresa pretende prolongarlo durante cinco. Asimismo, los trabajadores reclaman una reducción de la jornada laboral para asuntos propios y permisos retribuidos con la posibilidad de disfrutarlos de forma discontinua. Igualmente el comité reivindica la conciliación de la vida familiar y reclama mejoras sociales como la ampliación de la guarda legal de los diez años actuales a 12 mediante la cual se puede solicitar una reducción de la jornada laboral para el cuidado de los hijos. El comité reivindica asimismo incrementar los días de vacaciones.

Recortes
Según la delegada sindical de CCOO, la posición de la empresa respecto a la negociación del convenio se resumen en la exigencia de "mayor flexibilidad laboral y competitividad", es decir, "en recortes". "No quieren saber nada de un incremento del IPC y menos del 2 por ciento, pero no estamos dispuestos a perder ninguno de los derechos laborales y sociales que los trabajadores teníamos adquiridos", aseveró contundente. Al respecto citó la propuesta de la empresa de aplicar recortes salariales en caso de baja. "Desde hace años en la planta se cobra el cien por cien del salario, es cierto que tenemos excepciones que dependen del absentismos y otros complementos, pero ahora la dirección pretende aplicar lo que marca la Ley al respecto en caso de baja laboral, es decir, los tres primeros días no se pagan, del cuarto a decimosexto día se abonaría el 60 por ciento del salario y a partir de ese día se pagaría el 75 por ciento, algo con lo que no estamos de acuerdo", señaló.

A pesar de las posturas distantes, entre empresa y comité, Sastre expresó el deseo de los trabajadores de alcanzar un acuerdo favorable para el futuro de la factoría. "En la primera fase de las negociaciones cada uno pone sobre la mesa una especie de carta a los reyes. Sabemos que la situación es delicada y tenemos voluntad de no abusar en nuestras reivindicaciones, pero tampoco estamos dispuestos a perder las mejoras ya logradas", recalcó la delegada sindical.
El último convenio colectivo firmado con Kraft en julio de 2008 fue el resultado de una intensa negociación entre el comité y la dirección que incluso llegó a sacar a los trabajadores a la calle en protesta por la intención de la multinacional de vincular el incremento salarial sobre el IPC a un reducción de la tasa de absentismo.