Consell. El presidente Marc Pons, ayer por la tarde, habló en positivo y de futuro del pacto de gobierno en la institución - Gemma

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El presidente del Consell reconoció ayer por la tarde que el gobierno de la institución pasa por momentos difíciles y apeló al "proyecto común y al trabajo de todos los partidos para responder a la demanda ciudadana de estabilidad y cohesión". El PSM había hablado el día anterior de ruptura de confianza y Marc Pons no desmintió que hubiera tensiones entre ambos partidos, "en cualquier gobierno hay tensiones, las tensiones nos permiten avanzar", precisó optimista.

El presidente se mostró voluntarioso para liderar "el momento de cambio que Menorca necesita y, consciente de ello, hago una llamada a los partidos, el proyecto común está por encima de las discordancias que pueda haber", manifestó. A continuación, enumeró recientes "éxitos" conjuntos como el plan director de carreteras, la primera piedra del edificio judicial o la inauguración del Centro Nacional del Mar.

Cuando se le preguntó si en el PSOE se había planteado la ruptura del pacto con los nacionalistas, propuesta por algunos dirigentes, eludió la respuesta y volvió al "proyecto común". En suma, nada nuevo, salvo el intento de retomar la iniciativa ante la opinión público y trasladar una imagen de liderazgo cuestionada por sus socios.

Por la mañana, la despedida de Ramon Orfila de la alcaldía de Es Mercadal se convirtió en el escenario para contactos por separado entre dirigentes de ambos partidos, corrillos de análisis e ideas para enderezar una relación erosionada.

PSM, unido; PSOE no tanto

El mar de fondo se ha generado por episodios como el de Torralbenc o la alternativa a la carretera general y ha estallado por una cuestión formal, absurda, la falta de información a una consellera que tiene que acudir al juzgado y que ésta interpreta como omisión intencionada. No hay disensiones de fondo sino de forma, de baja política realmente. La recepción del conflicto ha sido, sin embargo, distinto entre un partido y otro. El PSM aparece unido sin fisuras, se considera víctima, y en la unión se crece y no tiene reparos en salir al ataque.

El PSOE ofrece algunas dudas, los nacionalistas han abierto alguna brecha de recelo respecto al presidente del Consell y secretario del PSOE. En las filas socialistas ni se le da la misma trascendencia ni se afronta con la misma uniformidad. Incluso hay quien habla de ruptura y de liberarse de la opresión excesiva que, a juicio de algunos, ejerce el PSM. Son los menos y la opción no se plantea todavía en serio.

Ruptura, no

En serio nadie habla de romper la coalición de gobierno. Los consellers del PSM reconocen sentirse ofendidos, pero no hasta ese punto, el caso no es para tanto, su objetivo real parece otro, mejorar su posición. Los consellers socialistas tampoco quieren oír hablar de ruptura.

Liderazgo disputado

Ambos partidos se han dado de tregua este fin de semana para trabajar por separado sus estrategias y es probable que mañana lunes se reanuden los contactos que, por otra parte, han de ser normales en un equipo de gobierno.

El motivo del enfriamiento de relaciones es bastante absurdo, sin embargo, parece haberse reforzado la disputa soterrada por el liderazgo de la institución entre Marc Pons, obligado por su condición de presidente, y Antònia Allès, que ha visto algunas debilidades e intenta aprovechar sus recursos. Las cuestiones personales son más difíciles de reparar.