"RAMON LLULL". El buque de Baleària recaló en Maó por el cierre del puerto de Ciutadella - Javier

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Un nuevo aviso de rissaga mantuvo ayer cerrado el puerto de Ciutadella durante quince horas, a pesar de que finalmente las oscilaciones en el nivel del mar fueron mínimas. El cierre de la rada de Ciutadella, decretada en cumplimiento del protocolo de seguridad de 2006, debía finalizar a las seis de la mañana de ayer, pero finalmente la alerta se prolongó hasta las doce del mediodía, en virtud de las condiciones meteorológicas. Además, solamente una hora después de que se abriera el puerto se volvió a cerrar, entre las 13 y las 16 horas, por otro aviso de rissaga, que finalmente tampoco provocó oscilaciones importantes. Esta ampliación del horario obligó a Baleària a desviar el buque "Ramon Llull", que había salido a las 8.30 horas de Alcúdia, hasta el puerto de Maó, cuando en principio debía amarrar en Ciutadella.

El buque transportaba unas 150 personas, que se vieron afectadas. Este cambio modificó toda la planificación de los trayectos que la compañía tenía previstos ayer entre Menorca y Mallorca. Así, el trayecto previsto a las 10.30 horas entre Ciutadella y Alcúdia se canceló, al igual que lo hizo el de las 16 horas que estaba previsto en sentido inverso. El enlace entre Menorca y Mallorca de las 18 horas zarpó de nuevo desde el puerto de Maó.

Iscomar fue la compañía menos afectada por el aviso de rissaga de ayer. Tras zarpar el "Nura Nova" de Alcúdia a las 8.30 horas, moderó el ritmo de travesía para llegar al puerto de Ciutadella justo cuando lo reabrían, a las 12 horas. Entonces, pudo desembarcar, acoger el nuevo pasaje y partir de nuevo hacia Alcúdia, antes de que la rada volviera a cerrar. El trayecto de la tarde también se realizó con normalidad.

Interilles Exprés también tuvo que cancelar los trayectos matutinos debido al cierre del puerto. En cambio, el enlace de la tarde entre Cala Rajada y Ciutadella se efectuó con normalidad, amarrando en el puerto de Ciutadella aproximadamente a las 19 horas.

Las oscilaciones que se registraron ayer en el puerto de Ciutadella durante el tiempo de cierre del mismo fueron mínimas, lo que vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la conveniencia del protocolo de seguridad.