DIQUE. Muchos contemplan la infraestructura con incertidumbre respecto de su finalización y su coste final, muy superior al previsto inicialmente - Cris

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Ports de les Illes Balears quiere que las obras para permitir el amarre de cruceros en el futuro puerto exterior de Ciutadella se realicen cuanto antes, pero ya avisa que quizás no sea posible tener acabada al mismo tiempo la infraestructura portuaria y las instalaciones complementarias para permitir el amarre de grandes buques. De hecho, el vicepresidente de Ports, Antoni Armengol, explica que "al tratarse de un proyecto modular, se puede ejecutar ahora o cuando las obras del dique estén acabadas".

Los primeros cálculos del organismo público sitúan en seis millones de euros el coste de esta infraestructura adicional, consistente en la instalación de duques de alba y sus correspondientes defensas. Este presupuesto casi triplica las previsiones hechas por el estudio de viabilidad de atraque de cruceros redactado por Europrincipia y Berenguer Ingenieros. En ese informe, que planteaba cuatro posibilidades para el amarre de cruceros, se afirmaba que hacer llegar los grandes buques hasta el muelle este (el de ribera) costaría 2,3 millones de euros. Era la segunda opción más barata de las cuatro que se planteaban, pero ahora su coste se ha incrementado un 163 por ciento en relación a este estudio inicial.

La intención de Ports, según explica Armengol, es convocar un concurso público para redactar el proyecto, con el cual después se convocaría otro concurso para decidir la empresa que ejecuta las obras. De esta manera, Armengol descarta, tal como se ha hecho con el proyecto de alargar el dique, que se adjudiquen las obras a dedo a Ferrovial, actual concesionaria del dique.

Lo que sí parece evidente es que la modificación del proyecto del dique facilitó la llegada de cruceros a la instalación. En este sentido, cabe recordar que, tal como informó ayer este periódico, Ports y Ferrovial pactaron la eliminación del proyecto de un talud de disipación que se extendía desde el muelle este hasta cerca de la Punta Prima. En el espacio que debía ocupar esta escollera se pretende ubicar ahora los duques de alba y las defensas que permitan aumentar la operatividad del muelle del litoral, y permitir así la llegada de buques de mayor eslora.

Cabe recordar que la supresión de este talud de disipación ha sido muy criticada por algunos sectores de la navegación. Mientras Ports argumenta que se trata de reducir el impacto visual, otros consideran que no se puede eliminar una infraestructura que el proyecto original consideraba imprescindible para garantizar la seguridad en el interior del nuevo puerto y reducir la agitación. En este sentido, Ports ha optado por alargar el dique con otros dos cajones para paliar esta agitación, una medida que obligará a los grandes buques a entrar marcha atrás en el espacio abrigado por el dique, una maniobra muy criticada por los especialistas de la navegación.

El proyecto para alargar el dique se encuentra actualmente en la Comisión Balear de Medio Ambiente, organismo que, tal como avanzó este periódico, recela de los efectos de esta iniciativa, mientras Ports quiere hacerla pasar como modificación no sustancial.