Urbanización. Los empresarios han echado mano de promociones y ofertas atractivas como menús a bajo precio, partidos de fútbol en pantallas gigantes y cervezas extra grandes a precios ‘mini’. - Gemma Andreu

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Restaurantes que lanzan ofertas atractivas de menús por no más de siete euros, platos combinados con bebida incluida con un descuento de euro y medio o pubs que promocionan las emisiones de partidos de futbol en pantallas gigantes y cervezas extra grandes a precios 'mini'.
Se trata de algunas de las iniciativas de las que los comerciantes han echado mano para moderar los precios y atraer al turista, un esfuerzo que de momento no surte el efecto esperado.

La temporada de verano ha arrancado poco prometedora, al menos en lo que se refiere a la urbanización de S'Arenal d'en Castell, en el término de Es Mercadal. La sensación de los empresarios es pesimista y la mayoría constata que en el mes de mayo han reducido la facturación respecto al mismo período del año anterior. Es el caso del restaurante Goody Goody situado en primera línea de mar. El encargado, Pedro José Sánchez, asegura que en mayo "facturamos un 20 por ciento menos que en 2009, mucho cuando hay tan poco". En el caso de un negocio de souvenirs, perfumería y restaurante, la bajada se ha situado en un cinco por ciento respecto el mismo período del pasado año, cifras que la encargada tilda de "preocupantes" teniendo en cuenta que es el cuarto año que ven reducida la facturación.

Ayer a mediodía un trabajador del restaurante Japi Bar vestía las mesas del local, tan sólo seis de todas las que hay en la terraza, una decisión tomada tras las reducidas cuentas que se llegan a registrar a diario. "El año pasado facturamos cuatro veces más que este año" asegura el trabajador y añade que "si en 2009 conseguíamos hacer 800 euros de caja en un día, este año rozamos justo los 200 euros y además sin propinas". Esta situación ha provocado que el Japi Pub, situado en la zona superior del restaurante, cerrase ayer definitivamente después de que día a día no hubiera ingresos. "Si ésta sigue siendo la tónica para este año, muchos deberemos echar el cierre", apunta preocupado este trabajador. Con ello, no duda en advertir a la Administración de que "es una vergüenza que no se fomente el turismo con lo bonita que está la Isla". Lo mismo opina la encargada de la tienda de souvenirs, quien indica que "los que mandan decidieron abrir otras vías de mercado porque se dieron cuenta de que Menorca quedaba estancada en el turismo británico, y lo que han conseguido es cerrar las puertas al inglés y quedarse sin nada".

La misma persona consultada indica que "todos estamos invirtiendo esfuerzos para atraer al cliente mientras otros lo ahuyentan". Explica que "hace unos días entró en la tienda una señora enfadadísima porque le habían cobrado 15 euros por el alquiler diario de dos hamacas y una sombrilla cuando en Tenerife cobran cuatro euros".
Otra de las consecuencias de la situación actual es el retraso en la apertura de muchos negocios. La gran mayoría ha abierto en mayo cuando en general "abríamos en marzo o en Pascua cayera cuando cayera", apuntan.

Respecto a la procedencia del turista, detectan que el visitante inglés no para de caer pero a pesar de ello sigue siendo el que más viene. También han notado una bajada importante en la presencia de turistas alemanes. En el caso del Goody Goody destacan la llegada de suizos, holandeses e italianos. Respecto al mercado español, no esperan que se registre una recuperación.

Y aunque la situación de coyuntura económica siempre aparezca como la primera causa de la situación, los comercios se muestran indignados con las precarias conexiones aéreas desde cualquier punto de Europa con la Isla. Corinn Ernst, de la empresa de alquiler de coches Miramar, asegura que "los alemanes vendrían en temporada baja para hacer senderismo pero no hay vuelos" y añade que "antes del inicio de la temporada, viajar a Alemania con escala en Mallorca cuesta en torno a 500 euros, ida y vuelta, lo que obliga a cambiar de destino".

Según los empresarios consultados, otro de los problemas que lastra a la oferta complementaria es el "todo incluido" con el que los hoteles intentan sobrevivir. Empresarios aseguran que las terrazas están vacías porque "para qué salir del hotel si allí lo tengo todo". Pero algunos restaurantes resaltan que el "todo incluido" no va a la par con la calidad por lo que el turista se lleva una mala imagen de la Isla.

Gracias a esta promoción del "todo incluido" la familia madrileña Pérez García ha podido recalar en Menorca desde el 8 al 24 de junio. Con la pulsera puesta, Miguel Ángel Pérez indica que "aunque salgamos del hotel y recorramos la Isla, tenerlo todo pagado te permite controlar el gasto". Decidieron venir a Menorca porque era la única Isla que les quedaba por conocer. Aseguran que Menorca es cara pero que "hasta el momento los dos trabajamos y nos podemos permitir viajar en verano". Otras dos parejas italianas marchan hoy de la Isla. A pesar de ello lucen felices camisetas de Sant Joan. Vinieron a media pensión y aseguran que "Italia es mucho más cara que Menorca".

A pesar de este crítico arranque, todos los negocios ponen su gota de optimismo en los meses de julio y agosto que es cuando esperan que la situación remonte o al menos se iguale con el año pasado. Y así lo deben desear los complejos de apartamentos Arepar y Sa Mirada, entre otros, quienes aún no han subido las rejas que bajaron el año pasado.