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Si un día como hoy, en plena temporada turística, un yate visitante pidiera pernoctar esta noche en el puerto de Ciutadella, sería casi imposible. Los amarres de tránsito se encuentran al completo casi a diario en los meses de julio y agosto y con reservas hechas con antelación. Desde 2006, en los meses punta del verano, la demanda de amarres de tránsito supera la oferta existente. Esto sucede desde que ese año se eliminaron los más de 30 puntos de atraque que gestionaba el Club Nàutic en el Moll de la Trona. Fue una decisión de Ports como medida de seguridad para la entrada y salida de las navieras después de la última gran "rissaga".

Actualmente, el puerto de Ciutadella sólo cuenta con 17 amarres en tránsito: 5 frente a la zona de restaurantes y otros 12 en Cala en Busquets, todos gestionados por el Club Nàutic. El gerente de la entidad, Matíes Campins, explica que se trata de una oferta insuficiente para atender la demanda en los meses punta del verano. "Hasta Sant Joan registramos una afluencia por debajo de las cifras conseguidas en las mismas fechas del año pasado. Tras las fiestas, tenemos los amarres ocupados a diario porque hay pocos", afirma.
Según Campins, los usuarios de los amarres de tránsito llegan con barcos de una media de 13 metros de eslora, mayoritariamente son visitantes catalanes o franceses con yate propio. No obstante, un 30 por ciento de las llegadas son yates charter, alquilados en Palma, Barcelona o Maó que piden pernoctar en Ciutadella. La estancia habitual suele estar entre una y dos noches, aunque hay excepciones con más jornadas de pernoctación también dependiendo del mal tiempo.

"Los usuarios de los amarres de tránsito suelen ser un tipo de clientela de poder adquisitivo medio-alto, que aprovecha la estancia para abastecer el barco, y clientes que visitan la ciudad y los restaurantes del puerto", comenta. La reducción del número de amarres de tránsito no sólo repercute en la economía local, sino también en los ingresos del Club Náutico que los gestiona, a través de las tasas y de servicios como la tienda, así como con una menor contratación de personal. A la limitación de la oferta de los puntos de atraque para barcos visitantes, se añaden, según Campins, inconvenientes como el frecuente cierre del puerto por la entrada de los ferrys o el ajustado horario del surtidor de gasolina, de 12 a 18 horas, en una franja horaria poco práctica.

El Club Nàutic se resigna a esta situación en espera de la entrada en funcionamiento del dique, lo que permitirá reutilizar los puntos de atraque del Moll de la Trona, con vistas a recuperar los 10.000 turistas que visitaban Ciutadella en yate cuando este muelle estaba operativo.