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Elevado endeudamiento, incremento destacado de los gastos por transferencias corrientes (las que contribuyen a la financiación del IB-Salut, la universidad o la enseñanza concertada), alto porcentaje de compromisos a cargo de ejercicios futuros, pérdidas sostenidas de la radio y la televisión autonómica o política de subvenciones poco escrupulosas son algunos de los males que aquejan a la gestión económica en la Comunidad Autónoma de las Illes Balears.

El cambio de equipo de gobierno, acaecido tres años atrás, no consiguió reconducir estos males, a la vista del análisis comparativo de los informes de la Cuenta General de la CAIB correspondientes a los ejercicios 2006, 2007 y 2008 elaborados por la Sindicatura de Cuentas. Buena parte de las recomendaciones del órgano fiscalizador son calcadas en los tres documentos, lo que evidencia la falta de diligencia de la Administración a la hora de mejorar la gestión económica.

Falta de diligencia en la que se igualan gobiernos de distinto signo. Así, cabe recordar que en 2006 gobernaba el Partido Popular, con Jaume Matas a la cabeza, mientras que 2007 fue año electoral, con lo que las tareas de gobierno se repartieron entre los populares y el Pacte de Progrés, liderado por los socialistas. A este mismo Ejecutivo, liderado por Francesc Antich corresponde la última cuenta general analizada por la Sindicatura, la de 2008.

En este sentido, cabe preguntarse, asimismo, hasta qué punto esta falta de diligencia influye en la gestión económico financiera y si la aplicación de las recomendaciones propuestas por el órgano fiscalizador -58 en 2006 y 2007 y 54 en 2008- contribuiría a cambiar el signo negativo que ha precedido los resultados presupuestarios de los dos últimos ejercicios, cifrado en 205 y 195 millones de euros respectivamente.