Ambiente. Tal como suele suceder en la celebración de las fiestas patronales, la alegría se respiró en las calles de Es Castell, tanto desde primera hora de la tarde como a lo largo del tradicional jaleo - Paco Sturla

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Si el año pasado las fiestas de Es Castell se celebraron de manera inusual debido a las obras que se realizaban en el centro del pueblo, este año hay que decir que Sant Jaume ha estrenado espacio. A pesar de que ha habido muchas quejas por parte de los vecinos en cuanto al aspecto que presenta la Explanada, hay que reconocer que el cambio ha venido muy bien para llevar a cabo celebraciones de este tipo. Su amplitud permitió una mayor facilidad de acceso a caixers y participantes en el tradicional jaleo, lo cual evitó problemas y posibles incidentes.

Un poco antes de que esto se produjera y durante las Completas, Es Castell ya presentaba un ambiente de lo más festivo, si bien algunos ciudadanos aseguraban que veían menos gente que el año pasado. Los caballos esperaban en las calles cercanas a la iglesia del Roser mientras numerosas personas les hacían fotos o los acariciaban. Mientras tanto, la ceremonia religiosa se celebraba con el templo a rebosar de autoridades, 'cavallers', invitados y público en general. Un poco más tarde de la hora habitual, más de sesenta caixers se dirigirían a la Explanada para celebrar el famoso jaleo, donde ya esperaban residentes y visitantes, además de aquellos que disfrutaban de las diversas atracciones de feria o simplemente querían tomar algo en una de las barras. Este año, Sant Jaume cuenta con alguna parada de bar más que el verano pasado, de hecho, incluso se pudo ver que alguna incluía música en directo, lo cual ayudó a crear una atmósfera todavía más festiva, ya que se podía ver a muchas personas bailando. Amigos con las mismas camisetas, botellas de pomada, gorros de paja y algo que se ve mucho últimamente, las pistolas de agua, que hasta se vendían en algún que otro establecimiento, para hacer más llevadero el húmedo calor de la Isla.

Se sabe que las fiestas de Sant Jaume han llegado cuando la carretera que une Maó con Es Castell tiene más ambiente que nunca, cuando en Son Vilar ya no se puede encontrar aparcamiento y cuando los autobuses de turistas están parados a la entrada del pueblo. Tal como decían unos vecinos mahoneses "unas fiestas muy de estar por casa, pero de las mejores de la Isla". Será porque no hay tanta masificación, será por la amplitud que ofrece la población o será por mil razones, el caso es que la fiesta continuó con los grupos musicales Menú 96 y Fraggels para deleite de quienes todavía no estaban cansados. Los actos continuarán a lo largo del día de hoy.