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A las 16.15 horas, la "mascletada" dejaba constancia de que el día grande de las fiestas de la Mare de Déu de Gracia acababa de comenzar. La banda de Cornetas y Tambores de Dalt Sant Joan, los gigantes de Maó, la Colla de Grallers y Geganters de Maó, los gigantes de Menorca y los geganters invitados de Lleida iniciaron su pasacalles a bombo y platillo para deleite de los más pequeños, quienes encuentran en estos personajes toda una simpática atracción. La plaza Constitución congregó a numerosos ciudadanos y visitantes que no quisieron perderse la entrega de la bandera al caixer fadrí por parte del alcalde y el "replec de la qualcada", para admirar los primeros "bots" de los caballos a la entrada del Ayuntamiento, un primer acto que transcurrió con normalidad y que también fue masivamente fotografiado. Incluso ya se pudieron escuchar las primeras canciones y los primeros aplausos, muestra de las ganas de fiesta que tienen los ciudadanos. Todos los jinetes se concentraron posteriormente en la plaza Conquista para salir hacia la ermita de la Virgen de Gracia.

Primeros preparativos

Lo cierto es que el ambiente festivo que se podía respirar en la ciudad desde ayer por la mañana era una señal de todo lo que va a acontecer durante los próximos días. Los camiones esparcían la arena en puntos estratégicos por los que debían pasar los caballos; lo bares ultimaban los detalles preparando las barras exteriores y los altavoces, los cuales ya sonaban a todo volumen ayer por la tarde; y los comercios vendían sus productos típicos a aquellos clientes que lo habían dejado para última hora. Precisamente, muchos vecinos comenzaban a abrir las puertas de sus casas para invitar a sus conocidos a comida y bebida, algo que llamó bastante la atención entre un grupo de turistas ingleses, quienes no dudaron en preguntar por qué algunas puertas estaban abiertas. Tampoco se quedaron indiferentes al observar la indumentaria que suele verse entre algunos grupos de amigos en las fiestas menorquinas. Uno de estos grupos, con un carrito de supermercado lleno de botellas de pomada y pelucas incluidas; por no hablar de los diferentes mensajes que muestran numerosas camisetas, cada cual con un significado especial y que normalmente sólo conocen quienes la llevan. En definitiva, se nota que las fiestas son una vez al año y, por eso, los vecinos las viven de manera intensa.