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La economía menorquina incrementó durante el 2009 un 5,8 por ciento su productividad a costa de destruir empleo, a un ritmo que hizo aumentar el número de parados un 44,4 por ciento respecto al año 2008, al tiempo que la crisis recortó el Producto Interior Bruto per cápita un 3,5 por ciento, lo que supuso una importante disminución de la renta disponible por persona y de los niveles de bienestar en la Isla.

Son datos extraídos del último Informe Económico y Social de Balears elaborado por el Centre de Recerca Econòmica de la Caja Sa Nostra, que ha sido presentado este lunes en Maó por el presidente de la entidad, Fernando Alzamora; el director general, Pau Dols; el director del CRE; Antoni Riera; y la presidenta del Consejo Local de la caja de ahorros en Menorca, Margarita Pou.

El único apunte favorable del estudio es que la economía insular "ha tocado fondo" y lo peor de la crisis, según ha señalado Riera, ha pasado ya, iniciándose una transformación del tejido productivo que, a su juicio, debe caminar hacia el "equilibrio entre la productividad y la ocupación, porque eso conduce al crecimiento del PIB". Una producción de bienes y servicios que en 2009 fue de 1.852 millones de euros (PIB no agrario), lo que supuso una bajada del 2 por ciento respecto a 2008.

Según ha avanzado el director del CRE de Sa Nostra, aunque en los primeros ocho meses de 2010 la economía ha dado signos de recuperación, el presente ejercicio aún se cerrará con un nuevo descenso del PIB de en torno a un 1 por ciento.

El PIB de Menorca bajó el año pasado más que la media balear (1,8 por ciento), y según ha afirmado Riera, "todos los sectores productivos fueron perjudicados" por la recesión, al igual que el sector público y las familias; éstas últimas vieron cómo perdían prosperidad (la caída de la renta fue 1,9 puntos más pronunciada que el año pasado, aunque inferior al 3,8 registrado en Balears), y han optado por destinar el dinero al ahorro, un 22,8 por ciento más que en 2008.

Riera ha aconsejado a las empresas que, con el fin de ganar competitividad, se agrupen en plataformas y 'clusters' y otras fórmulas de colaboración, especialmente las pequeñas y medianas empresas con diez o menos trabajadores, que son mayoría en Menorca y que han sido las más castigadas por la crisis. El director del Centre de Recerca ha apreciado síntomas de mejoría no sólo en el sector turístico, con una caída de visitantes extranjeros inferior a la de la temporada pasada hasta junio, sino también en el sector industrial, en el que se ha constatado una reducción del 0,9 por ciento en el número de desempleados.

Mano de obra cualificada

Las cifras del paro arrojan una diferencia sustancial entre Menorca y el resto de la comunidad, y es que es la única isla en la que las cifras de desempleo no descienden entre la población con titulación superior. El paro aumentó en 2009 de forma especial entre los más jóvenes y sin formación, aunque el incremento también fue elevado, un 45,7 por ciento, en la franja de edad de 25 a 54 años.

Por nivel de estudios, la tasa de variación interanual fue del 127,6 por ciento entre los trabajadores sin estudios o sólo Educación Primaria, aunque se mantuvo baja, un 22,4 por ciento, entre los que cuentan con la primera etapa de Secundaria. Por el contrario, el paro creció un 49,4 por ciento entre los trabajadores con titulación de la segunda etapa de Secundaria y un 45,7 por ciento entre los universitarios o titulados superiores.

Este hecho ha sido destacado por Antoni Riera en la presentación del informe, ya que ha asegurado que en Menorca "no se da el grado de especialización" que se da en las otras islas y que la economía menorquina "necesita crear oportunidades para esta mano de obra cualificada y aprovechar así los réditos que estas personas con formación superior pueden dejar" en el tejido productivo de la isla.