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"Mientras el ritmo de la discoteca suena en Eivissa y Mallorca, su hermana Menorca, ofrece un contraste tranquilo a la ostentación de las islas vecinas". Ésta es la introducción del reportaje sobre Menorca que incluye el magazine "Travel" del periódico neoyorquino "The New York Times".
Se trata de un reportaje sobre los 31 lugares más emblemáticos para visitar en 2010 y Menorca ocupa el décimo cuarto puesto. Se bate en duelo con lugares tan exuberantes como Costa Rica, Sri Lanka, Seúl, la Patagonia, Damasco o Copenague, entre otros. Esta recomendación probablemente curiosa y singular para los neoyorquinos fue publicada este domingo día 10 y son frases y palabras de lo más bellas las que dan forma a la noticia.
La redactora destaca el contraste entre las grandes edificaciones y construcciones hoteleras que hay en España, respecto la ausencia de ellos en esta pequeña isla del Mediterráneo, "motivo por el que Menorca ha sido declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO". El documento no deja en el tintero los kilómetros de playas "como en la costa norte con aguas cristalinas en calas como la de Algaiarens, con arena fina y dunas".
Para la periodista Sarah Wildman, la ecodiversidad de Menorca se extiende más allá de la costa, es decir, en bosques, barrancos, zonas húmedas marismas y colinas, "lo que le da un aspecto más propio de Nueva Inglaterra que del Mediterráneo".
Menciona a su vez Maó y Ciutadella, dos lugares que combinan elementos británicos, raíces moriscas e identidad española de la era moderna. Por último, el reportaje pone de relieve establecimientos rurales, granjas de producción láctea donde poder pasar unos días en un entorno ecológico.