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Ciutadella se desperezaba ayer dispuesta a vivir una jornada apacible de la recién estrenada primavera, ignorante de que el run-run que desde primera hora de la mañana se extendía por todos los rincones de la ciudad- había un registro en el Ayuntamiento de Ciutadella- iba a derivar en el acontecimiento más relevante de los últimos tiempos en la ciudad de Poniente, la detención del exalcalde Llorenç Brondo, los exconcejales Avel·lí Casasnovas y Gabriel Cardona y el empresario Manuel Mercadal.

La detención se producía en paralelo al registro que la Fiscalía Anticorrupción practicaba a lo largo del día en las oficinas de Ciutadella Turisme y otras dependencias municipales y era fruto de las presuntas irregularidades en la gestión de este ente denunciadas por Unió des Poble de Ciutadella, que fueron objeto de una comisión de investigación por parte de los grupos políticos del Consistorio ciutadellenc y cuyas conclusiones se remitieron a la citada Fiscalía, y de una querella que se sustanciaba ante el Juzgado de Instrucción número 2 de Ciutadella.

La presencia de la brigada anticorrupción sobresaltaba el ánimo de los ciutadellencs, que siguieron el transcurso de los acontecimientos a través de la edición digital de los diarios locales, la radio y la televisión. Pocos eran los que a última hora de la tarde desconocían las novedades, aunque el seguimiento de las mismas era, en apariencia, desigual. "Se ha comentado, pero no te creas que ha sido un boom- sostenían en una peluquería- aunque ahora mismo estábamos hablando de ello".

"Ha sido un bombazo", reconocían, por contra, en una papelería cercana, cuya dependienta añadía que sus clientes se habían mostrado "espantados" aunque puntualizaba que este sentimiento se refería a Llorenç Brondo y no a los otros dos políticos detenidos. "A mí, sobre todo, me da pena por la madre de Brondo que es una mujer mayor, si lo ha hecho no, pero si es inocente, y la verdad coincidí con él en lo del dique de Ciutadella, donde estuvo pero como uno más y nadie le hacía caso, y sentí un poco de compasión", se explayaba la señora. "Ha sido muy impactante. Estamos acostumbrados a verlo en las noticias pero no esperas que pase aquí. Pese a la comisión de investigación creo que no se esperaba porque estas comisiones suelen caer en saco roto", argumentaba un viandante.

"Quien la haya hecho que la pague" o "más tarde o más pronto esto tenía que salir", eran las expresiones más repetidas entre los viandantes, dependientes o encargados de bares y restaurantes consultados, muchos de los cuales no ocultaban su convicción de que el momento no era casual -"un poco tarde ha pasado...curiosamente", resumía un camarero- pese a lo cual confiaban en la actuación de la Justicia. "Si han hecho algo mal que lo paguen pero primero se tiene que demostrar", añadía una señora.

También había quien valoraba lo sucedido desde la ironía -"tienen que inaugurar la prisión de Maó y están buscando inquilinos", se pudo oír- y algún que otro despistado. "Ah pues no me había enterado de nada, aunque mala cara tiene Brondo cuando va por la calle", comentaba un joven.

En cualquier caso, el impacto originado por la Fiscalía Anticorrupción en Ciutadella se dejó sentir de manera especial en dos lugares estratégicos. El primero de ellos, las Prefectura de la Policía Local, donde quedaron confinados los detenidos, el mismo edificio que luce una placa dando cuenta de la inauguración del mismo siendo Brondo alcalde y en el que se palpaba un cierto desasosiego por tener que custodiar al antes responsable del cuerpo policial municipal.

El segundo, la Casa Consistorial. "Ha habido muchos nervios, mucha tensión, la sensación era incómoda incluso para la gente que no estaba involucrada y que ha tenido que colaborar en las pesquisas por su condición de empleado municipal", explicaba una persona que había podido hablar con algunos funcionarios municipales.