Mudanza. El último día en funcionamiento de la estación marítima sirvió para hacer traslado de todo, incluso de los carteles de las oficinas. - Cris

TW
0

A las 19.20 horas, el buque "Nura Nova" iniciaba las maniobras para zarpar desde el puerto de Ciutadella. A los mandos del barco, un joven ciutadellenc, Daniel Canet, tutelado por el capitán Pedro Bennàssar. Pocos minutos después, el barco, con 34 pasajeros, abandonaba el puerto de Ciutadella, y lo hacía para no volver nunca más. El puerto interior de Ciutadella echaba ayer el cierre al tránsito comercial tras décadas de funcionamiento, depositando sus esperanzas de futuro en Son Blanc.

A la misma hora que el "Nura Nova" abandonaba el puerto interior, los operarios de la naviera Iscomar empezaban a desmontar su oficina en la actual estación marítima de Dalt Sa Quintana. De hecho, el trasiego fue constante durante toda la jornada de ayer.

Durante la mañana, la chica de la limpieza se esforzaba en dejar brillante el suelo del edificio. A partir de hoy, explica, será ella misma quien limpie la nueva estación, la de Son Blanc, de la que apenas sabe nada. En el recibidor de la estación, un cartelito color rosa cuelga de una máquina de aperitivos indicando que no funciona. A su lado, otra de estas máquinas está desenchufada, mientras a unos metros unos operarios del Ayuntamiento de Ciutadella desmontan el punto de información turística para trasladarlo hasta Son Blanc. A pesar de las dificultades con algunos tornillos, el traslado se completó ayer mismo, aunque en Dalt Sa Quintana quedan unos paneles con el logo de Ciutadella Turisme, que seguramente serán trasladados durante esta mañana.

Ajenos al traslado, los dos empleados de Iscomar que trabajan en la oficina de la estación marítima cierran los trámites matinales en una oficina repleta de cajas y vacía de objetos en los estantes. Durante estos últimos días, explican, ya han ido avanzando el trabajo de empaquetar y trasladar. Las oficinas de Baleària y de Interilles están cerradas al mediodía. Abrirán por la tarde, y si bien la gente de Interilles también deberá culminar el traslado para tenerlo todo listo hoy en las nuevas instalaciones, los empleados de Baleària dispondrán de un día más. La naviera no opera en Ciutadella los martes, y por eso aprovecharán la jornada de hoy para hacer la mudanza. Así lo explica en un cartel informativo colgado en las propias oficinas de Baleària y en la entrada de la estación marítima.

Todo esto pasa mientras dos nuevos operarios de Ports que empezaron ayer a trabajar como refuerzo para la temporada veraniega reciben indicaciones sobre la instalación. Serán órdenes efímeras, puesto que hoy deberán adaptarse a un nuevo edificio, el de Son Blanc. Mientras recorren la estación, observan los bancos y sillas que aún esperan a los pasajeros de la tarde. Un operario explica que la pasada semana vinieron unos empleados de Mallorca que debían trasladar esas mismas sillas hasta Son Blanc, pero ante el peso de las mismas y sus dimensiones, no pudieron hacerlo. Ayer, estos empleados volvían a estar en la estación marítima, cargando como podían estos asientos, que están unidos de cuatro en cuatro o de cinco en cinco, dentro de una furgoneta. A última hora de la tarde explicaban que tenían previsto hacer algunos viajes más hasta Son Blanc ayer mismo, y que hoy por la mañana retomarían el trabajo.

Fuera de la estación, los buques de Baleària, Iscomar e Interilles operaron ayer con total normalidad. Ni una incidencia, ni un retraso. El operario de Ports que conduce la barca con la que guía a los buques para su entrada en el puerto realizó ayer su última jornada en la rada interior. Hoy, comentaba, realizará exactamente el mismo trabajo pero en Son Blanc. Tras conversar con este periódico, se le acercaba un curioso. "¿Hoy es vuestro último día aquí", le preguntaba, a lo que el operario respondía amablemente que sí, que esos eran los planes. El curioso aprovechaba entonces para añadir otra pregunta: "¿Y las nuevas instalaciones se pueden visitar?", ante lo cual el funcionario ya no sabía que contestar. En principio, ayer el dique no se podía visitar. El mismo ajetreo que se vivía en la estación de Dalt Sa Quintana para hacer la mudanza se vivía en la estación de Son Blanc, donde todo debe estar a punto para el estreno de hoy. Ayer por la tarde se realizaban unas pruebas en Son Blanc para comprobar que los teléfonos e internet funcionaban correctamente. En principio, todo en orden.

Volvamos a la estación marítima de Dalt Sa Quintana. Mientras los pasajeros del "Nura Nova" recorren por última vez la rampa de embarque, las oficinas de Interilles cierran la persiana. Su trabajadora se despide, sabiendo que mañana trabajará en otro lugar. "Las oficinas nuestras están mucho mejor, sobre todo porque están acristaladas", asegura. Su duda, añade, es si los pasajeros estarán suficientemente cómodos en las nuevas instalaciones. Primero, explica, porque tendrán que andar más de 200 metros a cielo descubierto para llegar hasta el barco, a expensas de las condiciones climatológicas. Y segundo, añade, porque -tal como avanzó este periódico- la nueva estación no está acristalada para los pasajeros y una simple verja, explica, los protege de las inclemencias del tiempo.

Pasan unos minutos de las 19 horas. Subimos al "Nura Nova" junto con el pasaje. Entre ellos, una expedición del Partido Popular de Ciutadella y un representante de la Plataforma Pro Ampliación, Lore Coll, que será el último pasajero que use la terminal. En el interior del barco, el capitán Pedro Bennàssar explica que "es una lástima operar por última vez en este puerto, hay una profunda carga sentimental tras ocho años operando aquí, pero el tiempo pasa y el progreso es imparable. Seguro que el dique, a largo plazo, será una gran solución". A su lado, el joven Daniel Canet se prepara para maniobrar el barco. Pocos minutos antes ha salido el Interilles, y una hora antes el "Ramon Llull". El "Nura Nova será el último". Sabedor de esta situación, Canet hace sonar la bocina del barco. Pone rumbo a Alcúdia, y realiza por última vez la compleja maniobra de virar en el interior de un puerto con encanto, único, que gran parte de Ciutadella ha querido libre del tránsito comercial. Comienza una nueva etapa. El tiempo dirá si mejor.