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Subaida es una de las explotaciones agrarias de Menorca que ha sabido sacar provecho de la posidonia que se deposita en las playas. Los responsables de la finca utilizan los restos de esta planta marina como lecho para las vacas y como abono para la tierra. Se trata de una práctica que no es nueva y que desde antiguo ha estado arraigada en las prácticas agrícolas de la cultura tradicional menorquina.

El gerente de la explotación, Pedro Montañés Albertí, explica que 'las algas' se utilizan en la finca desde 2004. "La idea surgió a partir del conocimiento de que la posidonia tiene un alto contenido en sal y yodo, con una gran función desinfectante. Se trata de un recurso que tenemos al alcance en Menorca y un buen sustituto de los materiales que habitualmente se utilizan, como la arena o la paja". No obstante, no es tan sencillo como ir a una playa por libre y cargar el tractor de posidonia. Se sigue un protocolo. Hay diversas playas donde 'las algas' se acumulan para que puedan reutilizarse. Son Cala Tirant Petit, Binibèquer, Alcalfar, Cala Galdana, Son Saura, Platja Gran y Arenal d'en Castell Petit. Son calas que, por la cantidad de posidonia que generan y por sus características, permiten disponer de un espacio para el almacenamiento, acceso y acopio. Normalmente, las fincas o particulares interesados se ponen en contacto con FCC, la concesionaria del Servicio Insular de Limpieza Litoral. Con autorización previa, los beneficiarios se encargan de contratar y pagar el transporte de los camiones. La posidonia que recogen es gratuita. Por ejemplo, en Cala Tirant Petit durante un verano pueden llegar a extraerse entre 120 y 130 camiones de posidonia. El material recogido se deposita en una cala vecina, que no se utiliza para el baño. La cantidad que se acumula hoy en este espacio representa el volumen recogido en la playa durante dos veranos. Subaida, por proximidad, es uno de los predios que se abastece de Tirant. En la finca existe un espacio para la acumulación de la posidonia. Este año, el montón se ha quedado pequeño y el predio está a la espera de la autorización para realizar un nuevo acopio de posidonia, sea seca o húmeda. "Lo bueno de la posidonia es que aunque esté mojada no crea hongos ni bacterias por su alto contenido en sal", afirma Montañés.

La posidonia se esparce en los cubículos dónde yacen las vacas y contribuye a que las ubres estén secas e inertes, limpias y sin infecciones para el ordeño. El lecho de 'algas' se repone de forma periódica para la higiene del cubículo. Una vez retirada la posidonia usada, se amontona en el estercolero. Entonces, a finales de verano, después de labrar la tierra, el payés de la finca esparce el material como abono para la siguiente cosecha. El de Subaida no es el único ejemplo de reutilización de la posidonia que llega del mar. También hay pequeños agricultores y particulares interesados en su uso como fertilizante natural para los huertos.