Espacios de piedra. La instalación ocupa el centro de la exposición, buscando hacer viva la piedra - Myriam Traïd

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Ella fue la que nos descubrió a muchos que, a diferencia de lo que pudiéramos creer, la piedra no está muerta. Ella fue, en gran parte, la que rescató las canteras de S'Hostal del olvido y las convirtió en arte. Y ahora ella se muestra al público a través de su arte. Laetitia Lara ha desnudado durante este mes su alma en la sala del Roser de Ciutadella mediante una exposición, "Mare Terra", en la que ofrece la posibilidad de recorrer sus diferentes etapas y descubrir su profunda conexión con el universo.

Lara concibe la Madre Tierra como un arquetipo femenino, y su obra está llena de referentes femeninos. Así se puede ver claramente en las diferentes Venus que la artista ha colocado en uno de los puntos de la exposición. Pero esta vez, Lara ofrece otras muestras de su admiración por lo femenino, nuevos materiales que convierte en arte. Así, desvela sus influencias hindúes, surgidas cinco años atrás, con la visita de un grupo de danza de ese país a Lithica. A partir de ese momento, Lara aporta otra visión a su arte.

Ella misma explica que "paso de un mundo petrificado, más estático, a otro más dinámico, con la entrada del color y la madera. Lo que hasta entonces era contenido y silencioso adquiere más ritmo". Y esto se refleja en unas obras poderosas esculpidas sobre madera. Figuras femeninas, potentes e impactantes, esculpidas en encina, pino o el característico 'ullastre' menorquín. Es como si el árbol escondiera desde décadas atrás figuras femeninas, en homenaje a la fertilidad, dispuestas a que artistas como Lara las descubrieran y las pusieran al alcance de todo el mundo. Realmente, las esculturas en madera constituyen la parte más impactante de la exposición, juntamente con la estructura central, que Lara ha compuesto juntamente con Nuria Román.

La instalación "Espais de pedra" es la recreación evidente de la máxima de la artista franco-menorquina: la piedra vive, transmite y muta. La combinación de varios de los monolitos de Lara con las piedras que parecen volar, recuperadas de los restos de un tótem imponente que también se puede contemplar en la exposición, transporta a quien la contempla a un mundo mágico, imposible de describir. "La piedra late aquí", dice Lara.