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Me llamo Luis Cuadros Conesa, vivo en Maó y tengo 74 años. Nací en Alhucemas, Marruecos, estoy casado, y tengo tres hijos y tres nietos. He sido funcionario en varios ministerios pero estoy jubilado desde hace nueve años. Me encanta jugar al fútbol y, durante el invierno, juego en los campeonatos que se organizan junto a otros compañeros. También me gusta cocinar y viajar.

Usted nació en Marruecos pero su padre era de Burgos y su madre de Murcia. ¿Qué les llevó hasta allí?
Mis padres se casaron en Melilla y pusieron una farmacia en Alhucemas, un pueblo con 80 años de historia, donde las tropas españolas desembarcaron y sólo había unas cuantas casas de adobe. Muchos civiles se desplazaron a la zona buscando un futuro, para montar empresas. Nosotros nos fuimos de Marruecos en 1957, directos a Zaragoza.

¿Cómo acaba usted en Menorca?
Me trajo el Servicio Militar en 1958. Podía haberlo realizado en mi lugar de residencia pero me hacía ilusión venir a Menorca. Aquí conocí a mi mujer. Después volví a Zaragoza durante unos dos años, nos casamos y, en 1964, decidimos regresar a Menorca para quedarnos. Llevamos aquí unos 45 años y nos gusta porque es pequeña y tranquila.

Su gran afición es el fútbol, ¿cuándo comenzó a practicarlo?
Casi en la cuna. El fútbol fue mi vicio durante toda mi infancia y adolescencia. En Alhucemas ya jugaba y con 17 años iba a Melilla a los campeonatos. Cuando llegué a la Isla me fichó el Menorca pero estuve muy poco tiempo con ellos. Seguí jugando en Zaragoza y participaba en los Torneos de la Alpargata cuando venía de vacaciones a Menorca.

¿Cómo lo hace para tener casi 75 años y seguir jugando al fútbol?
Me he cuidado. No he sido bebedor ni fumador y siempre me ha gustado mucho el deporte. En Marruecos practicaba de todo y no he tenido ninguna lesión, a parte de un golpe fuerte que me llevé una vez aquí con 23 años, por el que tuve que dejar el fútbol unos años.

¿Tiene algún plan en mente que le haga ilusión?
Nos gusta mucho viajar pero por un problema de mi mujer no salimos mucho de casa. Creo que lo mejor que se puede pedir es que sigamos bien, con buena salud.