Escombros. El símbolo de Cala Figuera en los últimos 55 años, las viejas instalaciones de CLH, se han convertido en apenas unos días en un montón de escombros. - Gemma Andreu

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Los trabajos de desmantelamiento de las viejas instalaciones de CLH en Cala Figuera iniciados el pasado 10 de noviembre están prácticamente finalizados. Tuberías, depósitos y oficinas ya han pasado a la historia después de dibujar el perfil de esta zona del puerto durante los últimos 55 años.

Los operarios se centran actualmente en retirar escombros y en eliminar la vieja conducción de combustible que unía la antigua instalación con el punto de atraque de los petroleros. "Los plazos previstos se están cumpliendo", señalan fuentes de la Compañía Logística de Hidrocarburos.

La nueva desnudez que muestra la parcela de 7.000 metros cuadrados que CLH dejará libre da pie a preguntarse por el futuro de esta zona y las posibilidades que atesora. De momento, una vez concluya el desguace de las estructuras metálicas y las edificaciones anexas previsto para finales de este mes -unas 250 toneladas de chatarra y material- CLH deberá iniciar los trabajos de descontaminación del suelo.

Técnicos de la compañía realizarán alrededor de medio centenar de sondeos en el terreno para conocer si el subsuelo sufre algún tipo de contaminación. La instalación es reciente y apenas han trascendido episodios de vertidos en la zona, circunstancia que posibilitará que las tareas de descontaminación no se prolonguen en exceso en el tiempo. Sin embargo, la propuesta anunciada por el Ayuntamiento de Maó de habilitar este mismo verano una aparcamiento provisional en la zona, se antoja precipitada para los responsables de CLH.

En paralelo, Autoridad Portuaria de Balears maneja ya cuatro alternativas en esta zona del puerto, si bien subraya que la definitiva será consensuada. El proyecto definitivo se perfilará en el plan de usos que intranquiliza a los vecinos y donde el Ayuntamiento de Maó y el Consell tendrán mucho que decir. El objetivo es dar respuesta al incremento de la demanda de amarres y de los servicios asociados a la náutica de recreo. Así las propuestas para esta zona contemplan un puerto para embarcaciones de diferentes esloras -con un máximo de 50 metros-, que podrían convivir, incluso, con cruceros.

Además, se habilitaría una marina seca y un paseo, aparcamientos y locales. En este sentido, APB ya ha reservado alrededor de seis millones de euros para la compra de estos terrenos a CLH.