Jóvenes. Tambores, ollas y silbatos resonaron a partir de las 19 horas en las calles más céntricas de Maó - Javier

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El legendario grito "obreros y estudiantes, unidos adelante", la misma consigna que se cantaba en la convulsa Argentina de principios de la década de los 70, se oyó ayer repetidas veces en el centro de Maó. La ocasión lo merecía.

Dos manifestaciones coincidieron en día y hora, por un lado los alumnos y, por otro, los sindicatos. O lo que es lo mismo: por un lado los estudiantes y, por otro, los obreros.

Las dos marchas, que discurrieron de forma independiente en su mayor parte, se unieron en la Plaça Miranda, donde se concentraron finalmente alrededor de 700 personas.

En este caso, el número de jóvenes menorquines preocupados por su futuro educativo que salieron a la calle para mostrar su rechazo a los recortes fue ligeramente superior. En torno a 400 alumnos de toda la Isla se agruparon en la Plaça Esplanada, donde denunciaron la crítica situación en la que se encuentra la educación a raíz de las reformas impulsadas tanto por el Gobierno central como por el autonómico.

En esta línea, recalcaron que su movimiento es "totalmente independiente" e indicaron que cuentan con el respaldo de la mayoría de profesores.

"Pedimos a las administraciones que prioricen, nosotros somos el futuro y si no nos formamos lo suficiente, este país todavía irá a peor", señaló una de las alumnas, quien añadió que "se trata una evidencia que no parece tan evidente para algunos".

Tambores, silbatos y ollas. El objetivo era hacer ruido pues, como rezaba una de las pancartas que encabezaban la marcha, "sino ens deixen somiar, no us deixarem dormir".

Los jóvenes se detuvieron frente a la sede del PP, donde se incrementaron notablemente los decibelios. Con caretas de Mariano Rajoy, los estudiantes bailaron al ritmo de una versión de "El baile del gorila" de Melody cuyo estribillo hacía referencia al aumento de las tasas y la disminución de las becas.

El ambiente festivo en el que transcurrió la concentración se prolongó e incluso se intensificó en el momento en que los jóvenes se encontraron en la Plaça del Carme con los alrededor de 300 participantes de la manifestación sindical.

A partir de este momento, ambas marchas siguieron de forma conjunta y, ya en la Plaça Miranda, los motivos que habían impulsado a cada uno de los colectivos a salir a la calle se fundieron en un grito de protesta conjunto, más fuerte y más alto.

Todas las reivindicaciones tuvieron cabida sobre la tribuna instalada frente a la Dirección insular de la Administración General del Estado. Comenzaron los estudiantes menorquines reclamando una escuela pública, laica y en catalán, ratios que no superen los 25 alumnos por aula e igualdad de oportunidades. "La educación se ha convertido en un gasto y no en una inversión", criticaron.

Posteriormente, el responsable sindical de Sanidad de CCOO, Juan Andrés Bernabéu, alzó la voz contra las medias "intolerables" tomadas por los gobiernos que, según dijo, "nos abocan a un modelo basado en los seguros sanitarios privados".

El acto sirvió también para reprobar la reducción de las partidas destinadas a la cooperación internacional por parte de las administraciones y para que la Plataforma de Afectados por las Hipotecas diera a conocer la labor que están desarrollando en la Isla.

"No más gente sin casa y no más casas sin gentes", espetaba su manifiesto. Asimismo, Maria Camps, en nombre del STE-i, animó a los asistentes a "hacer ruido" para recuperar la confianza perdida.

Por último, llegó el turno de los secretarios generales de los dos sindicatos mayoritarios. Servando Pereira, en representación de UGT, exigió la dimisión del presidente del Govern, José Ramón Bauzà, y alertó que "vamos a salir a la calle todas las veces que haga falta".

Por su parte, Ramón Carreras, de CCOO, acusó a los gobiernos de intentar culpar de la crisis a los inmigrantes.