Gasolinera. Varios clientes de la estación de servicio en el Moll de Llevant se disponen a llenar de combustible su embarcación - A. M. O.

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Un ciudadano francés llena el depósito de su velero junto a uno de los surtidores de la remodelada gasolinera del Club Marítimo de Mahón en el Moll de Llevant. El sol pega de lleno en la explanada, es mediodía. En otro surtidor, el propietario de otro pequeño yate hace lo propio. A unos metros de él espera turno un llaüt y más allá aguarda otra embarcación de recreo para repetir la maniobra. El francés termina y varias personas que esperan junto al surtidor con garrafas comienzan a llenarlas de combustible. En la pequeña oficina de la estación, el trasiego de clientes y de los dos trabajadores que atienden el servicio es constante.

Más fluidez

La aglomeración de embarcaciones es puntual, es hora punta. Tras la ampliación de la gasolinera esta primavera -el Club ha cuadriplicado la capacidad de sus depósitos de gasóleo A hasta sumar 80.000 litros-, las largas esperas de antaño para repostar de hasta varias horas, los enfados y las malas caras, prácticamente han desaparecido. Todo ello a pesar de que la estación atiende esta temporada una media diaria de 120 embarcaciones.

La gasolinera que gestiona el Marítimo ha pasado de tener dos tanques de 20.000 litros cada uno para dispensar gasóleo A y gasolina, a tener dos surtidores de gasóleo A de 30.000 litros y 50.000; uno de 20.000 litros de gasolina y otro de 50.000 de gasóleo B. De este modo puede atender tanto la demanda de barcos de recreo como de embarcaciones de profesionales; golondrinas y pesqueros.

Los surtidores son de alta velocidad y proporcionan fluidez al suministro en plena temporada. "Ha mejorado muchísimo. Es más rápido. Hay más surtidores y es más fácil la operación", resalta Javier Martín, un mahonés que acaba de llenar una garrafa de combustible para su embarcación. Nacho Marra es el responsable de la estación. "La renovación está funcionando bien", explica mientras termina de atender a un cliente.

Menos ventas en julio
No obstante, se queja de que la venta de combustible el pasado mes de julio ha descendido respecto al mismo mes del año pasado, un 70.000 litros menos. "No hay tantos barcos", advierte. El descenso representa un 12 por ciento menos que hace un año.

Marra achaca estas malas cifras no sólo a una merma del tránsito de turistas, sino a las malas condiciones meteorológicas del pasado mes de julio. "Tuvimos muchos días con viento del norte y eso influye a la hora de decidir salir a navegar", comenta. Al respecto, explica que en un domingo de julio apenas se vendieron 98 litros, en cambio en otro lograron despachar hasta 40.000 litros. "Aquel fue un buen día", espeta. Sobre el comportamiento del mes de agosto, aún es pronto para sacar conclusiones.

Los surtidores de alta velocidad permiten en la actualidad atender con mayor fluidez las puntas de demanda. "Ahora tenemos surtidores que pueden dispensar hasta 250 litros por minuto y antes apenas llegábamos a los 80 litros por minuto", explica. "Hay que tener en cuenta que nosotros atendemos a todos los usuarios que llegan, desde quienes nos piden 28 litros para llenar un bidón de combustible al yate que demanda 5.000 a 10.000 litros", añade. Italianos, franceses, españoles y británicos son los que más utilizan los servicios del Club Marítimo

"Los clientes nos dicen que la instalación ha quedado bien y para nosotros es una satisfacción dar un buen servicio", señala con cierto orgullo Marra y es que la remodelación de la gasolinera ha sido uno de los proyectos más esperados por los usuarios del servicio y que mayor respaldo suma entre los socios del Club a pesar de la crisis y polémica en que está inmerso. "Con los precedentes que hemos tenidos ahora llevamos un control exhaustivo. Varias veces al día cotejamos los registros de venta con los contadores de combustible", concluye expresivo Marra en referencia al presunto desfase contable detectado hace unos meses por el Marítimo de Mahón en las explotación de la estación.