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Los comerciantes del puerto de Maó han solicitado una reunión con la alcaldesa Águeda Reynés para exponerle la asfixia económica que están padeciendo debido a la peatonalización parcial de la zona y la prohibición de que accedan vehículos. Los empresarios se comunicaron ayer de urgencia para consensuar un discurso y sumar esfuerzos para presionar al Consistorio, del que afirman que hace "caso omiso" a sus peticiones. Los comerciantes, muy enojados, aseguran que un 90 por ciento de las tiendas y restaurantes han firmado para que se vuelva a reabrir el puerto.

"Hemos llamado a la alcaldesa y estamos esperando que nos dé cita porque estamos hasta las narices", resumía ayer Carlos Sobrino, convertido en portavoz improvisado de los empresarios. Los comerciantes denuncian que la reforma circulatoria ha sido "un absoluto fracaso" y exponen que ha contribuido a dañar la castigada economía del puerto: "Los clientes nos dicen que no vienen al puerto porque parece un gueto. El Ayuntamiento de Maó no ha tenido en cuenta a los niños, a los minusválidos o simplemente a la gente que viene bien vestida y no puede bajar por zonas que están llenas de zarzas y mal acondicionadas. Es muy peligroso y ha desaparecido incluso la gente que antes paseaba por aquí", explicaba Sobrino.

Los empresarios denuncian que Reynés ha perdido el mando del consistorio en favor de Salvador Botella, teniente de alcalde de Servicios Generales, y que por eso quieren hablar con ella: "Vamos a darle una vuelta de tuerca a esta situación porque nos lleva a la ruina. Se ha acabado el guardar las formas, queremos una reunión con la alcaldesa porque estamos perdiendo mucho dinero".

Otro de los empresarios hablaba explícitamente de que "esto es una chapuza. El otro día casi atropellan a un niño que salió a la carrera porque en algunas zonas siguen pasando coches. Esto no es normal, parece que quieren echarnos del puerto. Esto no es una guerra y queremos hablar con la alcaldesa de forma pacífica y educada, pero de seguir así no nos quedará más remedio que entregar las llaves y marcharnos".

La Asociación de Artesanos, Comerciantes y Restauradores del Port de Maó ya se movilizó a principios de este mes contra esta medida, protestando ante Autoridad Portuaria e incluso cortando el tráfico a su paso por la Costa d'en Reynés. A pesar de que la agrupación anunció que aparcarían las protestas hasta el mes de septiembre, la caída en la facturación les ha obligado a levantarse de nuevo en armas. "No podemos más. No estamos en contra de nada, sino a favor de que se hagan las cosas con cabeza y sentido común", exponía otro de los afectados ayer. "Hasta que no haya empresarios al frente de los ayuntamientos será una ruina eterna", concluía Sobrino, que espera día y hora para poder reunirse con la alcaldesa Águeda Reynés.