PARLAMENTOS. El responsable de la prisión junto a Pons Vila, Reynés, Gornés, Ametller, Monerris, Juaneda y Coll, entre otras autoridades - Paco Sturla

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Poco más de un año después de la inauguración del Centro Penitenciario de Menorca, el director de la prisión, José Alfredo Fernández Cuevas, consideró ayer demostrado que los recelos iniciales de algunos colectivos de la sociedad menorquina ante la construcción de la infraestructura eran "infundados".

Las instalaciones ubicadas en la carretera que une Maó y Sant Lluís abrieron ayer por la mañana sus puertas a las autoridades y representantes de diversas entidades sociales con motivo de la celebración de la festividad de Nuestra Señora de la Merced , patrona de Instituciones Penitenciarias.

Durante el acto, Fernández Cuevas destacó el trabajo intenso realizado desde la inauguración del centro el  28 de julio de 2011 con el fin de dar a conocer la labor que se desarrolla en la prisión. "Esta ha sido mi obsesión desde el primer momento", reconoció el director de la cárcel, quien indicó que la intención es continuar trabajando con el objetivo de fomentar la confianza, normalizar el centro como un servicio más de la Administración, facilitar que los usuarios cumplan sus penas cerca de sus familias, así como prestar apoyo a los juzgados.

No obstante, las referencias a la polémica que motivó la instalación del centro penitenciario no acabaron ahí. El director insular de la Administración General del Estado, Antoni Juaneda, admitió que la prisión fue "una patata caliente" que se encontró sobre la mesa al acceder al cargo hace ocho meses.

"Son servicios que no son fáciles de asimilar y que siempre están revestidos de un cierto proceso de integración", subrayó Juaneda, quien destacó que a día de hoy, se puede hablar de "absoluta normalización" como resultado de la falta de incidentes y a las actuaciones llevadas a cabo desde la dirección del centro tales como la habilitación de un módulo hospitalario para presos en el Hospital Mateu Orfila de Maó.

Por su parte, la alcaldesa de Maó, Águeda Reynés, fue más allá recordando que durante la inauguración del centro ya expresó su disgusto por las dimensiones y el lugar de ubicación de la cárcel, una postura que todavía mantiene.

"Continúo sin estar de acuerdo con la decisión política que se tomó, aunque eso no quita que comparta las funciones que debe cumplir un centro de estas características", indicó la primera edil. En este punto, agradeció públicamente la labor de los funcionarios y personal no laboral de la prisión a los que, según dijo, "les toca gestionar colectivos tocados por la desgracia, la incomprensión con el objetivo de reconvertir, en la medida de lo posible, conductas peligrosas o erróneas".

La celebración de la patrona de Instituciones Penitenciarias congregó a numerosas autoridades entre las que destacó la presencia de la senadora por Menorca, Juana Francis Pons Vila; la consellera de Cultura, Educación y Patrimonio, Maruja Baíllo; el conseller de Administraciones Públicas, Simón Gornés, y los alcaldes de Es Mercadal, Francesc Ametller; Ferreries, Manuel Monerris, y Sant Lluís, Cristóbal Coll, entre otras.