Declaración. Mónica Juanatey durante la primera sesión del juicio que comenzó ayer en Palma bajo la fórmula del jurado popular - Rafael Garrones/Diario de Mallorca

TW
0

"Sí, pienso que pude ser yo" y "no puedo describir qué pasó… pero es que allí no había nadie más" son las respuestas que Mónica Juanatey Fernández, acusada de asesinar a su hijo César de 9 años en julio de 2008 en Menorca y de deshacerse de su cuerpo oculto en una maleta, dio a las preguntas del Ministerio Fiscal y de su defensa ante el jurado popular en el juicio en su contra iniciado ayer en la Audiencia Provincial de Palma. Juanatey se enfrenta a una pena de 20 años de prisión.

Juanatey, cabizbaja y con las manos en los bolsillos, inició su declaración sollozando, en el momento en el que el fiscal pidió que se le exhibiera la maleta en cuyo interior fue hallado el cuerpo de su hijo, en la finca de Ses Vilotges, en Binidalí, en noviembre de 2010. Admitió que efectivamente había colocado su cuerpo en la maleta y que lo dejó en el bordillo de la carretera. Lo hizo después de, según su declaración, estar con él unas dos horas, con su cuerpo sin vida, en el suelo del cuarto de baño.

La acusada intentó inicialmente explicar que fue un accidente y que así lo había dicho en el momento de su detención, pero sus respuestas, tanto a preguntas del fiscal como de su defensa, la llevaron a admitir, una y otra vez, la posibilidad de que ella hubiera matado al niño aunque no lo recordara, repitiéndose que allí (en la casa) "no había nadie más".

Su abogado, Carlos Maceda, intentó que se anulara la prueba de las declaraciones efectuadas por Mónica ante la policía y el juez de instrucción, asegurando que había sido presionada. En este sentido, ella explicó ante el tribunal que, estando en los calabozos, dos policías le advirtieron que el niño tenía el cuello roto y un fuerte golpe en la cabeza, diciéndole –siempre según su versión- que dejara de mentir y que admitiera los hechos, "que sabían que era yo y claro… si no había nadie más y había pruebas, pues lo reconocí", aseguró la acusada.

El día de la muerte de su hijo se esfuma en su memoria a trozos. Recuerda que ese día acompañó a su pareja en coche a su trabajo (acompañada de su hijo), que desayunaron en un bar cercano y que luego regresaron a casa. Ya en casa, relató que ella preparó el baño a su hijo, luego subió a la cocina a recoger los cacharros... y luego se recuerda ya con el niño inmóvil en sus brazos. Ni siquiera –dijo- se recuerda a ella misma "bajando las escaleras" para regresar al baño. Ni tampoco tiene en su memoria una imagen de ella forcejeando con el niño. "Le estaba abrazando, no se movía", aseguró a preguntas de su letrado, que intentaba describir a una madre en estado de shock

"Tenerlo en el suelo en brazos" es la única secuencia que recuerda Mónica. Su defensa intentó describir ante el jurado, a través de sus preguntas a la acusada, la posibilidad de un eventual accidente si el niño se había metido solo en la bañera. Sin embargo, Mónica, con sus contestaciones, se lo hacía cada vez más difícil. Aseguró que ella era quien siempre metía al niño en la bañera, que no lo hacía solo nunca y que le hubiera reñido de haberlo hecho.

Al final, sólo alcanzó a decir que "supongo que pudo haber entrado solo, pero no lo hace nunca". Explicó que estuvo con él un buen rato, "dos o tres horas". Y luego sollozó de nuevo. Lo hizo al preguntarle su abogado si ocultó al niño en la maleta "en la creencia" de que ella le había matado: "No lo pensé, le puse ahí con sus cosas, las cosas que tenía siempre consigo, no lo pensé", dijo entre sollozos.

No recordó tampoco la acusada por qué al ver que su hijo no respondía no dio aviso a los servicios de emergencia, o a la policía… "no lo sé", titubeó sin más.

Tras la pausa para comer, la acusada tuvo que responder directamente a preguntas del jurado popular, al que, tras escuchar su declaración de la mañana, le quedaron dudas. "¿Tenía alguna enfermedad el niño?", a lo que ella respondió que no. El jurado también quiso saber si tomó el pulso al menor para comprobar su estado y ella simplemente dijo que no, "que lo tuvo en brazos unas horas".

Durante el juicio, Mónica Juanatey dijo de sí misma que era una persona muy mentirosa y admitió que efectivamente con mentiras había ocultado la muerte de su hijo a su familia y su entorno, explicando detalles de su vida, como que el pequeño había hecho la Primera Comunión. Confesó que llegó a decir a su pareja que el niño (a quien él creía su sobrino) había fallecido en un accidente de tráfico, conduciendo borracho el padre adoptivo del menor.