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El fiscal del caso, Eduardo Norro, acusa a Mónica Juanatey de un delito de asesinato con alevosía y mantiene para ella, en sus conclusiones provisionales, la petición de una pena de 20 años de prisión.

En su primer alegato ante el jurado, enfatizó que si un asesinato ya es un hecho "muy grave", "cuando la víctima es un niño y quien lo mata es su madre, hay un mayor reproche".

El representante del Ministerio Fiscal explicó al jurado que acusaba de asesinato con alevosía porque de ninguna manera el niño se podía defender, y porque se trató de un ataque súbito y por sorpresa, ya que se produjo en una situación de confianza de la víctima, César, respecto de quien le atacó.

"Una madre y su hijo de nueve años en el momento del baño….qué posibilidad de defensa podía tener el niño: ninguna", enfatizó el fiscal.

Igualmente, Eduardo Norro indicó al jurado que tanto las pruebas anteriores a los hechos como las coetáneas y las posteriores sostienen su acusación.

El fiscal destacó cómo al desplazarse Mónica Juanatey a Menorca ocultó que tuviera un hijo, cómo tras esconder su cuerpo en la maleta, llevó ésta al barranco de Binidalí, y también se refirió a la "red de mentiras" que urdió para que su familia y sus allegados no supieran lo que había ocurrido, manteniéndole con vida para unos y explicando a otros que había muerto en un accidente de tráfico.

El fiscal considera también determinante su declaración ante la Policía y el juez de instrucción.

Trastorno mental

Por el contrario, la defensa pide la absolución o que se aprecie la eximente de transtorno mental transitorio.

El defensor de Mónica, Carlos Maceda, pidió al jurado "que no se deje llevar por las apariencias" y dijo a sus miembros "que no hay prueba de cargo que desvirtúe la presunción de inocencia" de Mónica.

El letrado insistió ante el jurado en que la acusada en ningún momento tuvo consciencia cierta de haber matado al niño, sólo "la responsabilidad moral".

Añadió que lo único que admite es que la mujer, "aturdida, nerviosa por el horror de haber visto a su hijo muerto, lo metió en la maleta con objetos queridos por el niño y eso no es delito".

Según el abogado, "la propia anomalía" de este comportamiento no es la de una madre que tiene intención de matar a su hijo.