Primeras viviendas. La subida de impuestos, la eliminación de la deducción por compra y la falta de crédito condicionan las operaciones - Archivo

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Desde hace unos meses las agencias inmobiliarias de Menorca han vuelto a coger aire. No mucho, pero el suficiente para hablar de "cierto respiro". Y es que en este tiempo se han formalizado compras significativas, ya sea por el valor de cada una de ellas, ya sea por el número total de las operaciones realizadas, que invitan a pensar en un cambio de tendencia, por pequeño que éste sea.

Los gestores inmobiliarios lo dicen con la boca pequeña, no quieren dar la impresión equivocada, la impresión de que el rimo de ventas se ha estabilizado, pero coinciden en señalar una tímida recuperación gracias a la venta de segundas residencias. Es decir, operaciones propiciadas por el interés de compradores no residentes, en su mayoría extranjeros. Lluís Armengol, propietario de Fincas Armengol, es contundente al respecto: "Nos han salvado el año 2012. Así de claro".

La rotundidad de esta afirmación surge del evidente mal funcionamiento de la demanda interna. Lastrada por la caída del poder adquisitivo de las familias (muchas de ellas con uno o varios miembros en el paro) y por la desconfianza, y atenazada por el incremento de las cargas impositivas y por la falta de flujo crediticio, la demanda interna no levanta cabeza. Algo que traducido al lenguaje inmobiliario sonaría así: "La primera vivienda tiene un problema gravísimo".

Cierto es, sin embargo, que alguna agencia ha notado un pequeño repunte en este tipo de operaciones en los últimos meses. Sería el caso de www.casasenmenorca.com. Isabel Petrus admite que los movimientos no han sido notorios pero que "sí ha habido menorquines que han comprado con la idea de hacer una inversión".

La bajada progresiva y significativa del precio de los inmuebles, sumada al hecho de que a comienzos de año se eliminaba la deducción por la compra de la primera vivienda, han animado, sin duda alguna, a estos inversores. Lo reconoce también Francisco Pons, gerente de Bonnin Sansó: "Estas medidas forzaron algunas operaciones, pero nada reseñable. La venta de viviendas habituales en Menorca está en números muy bajos arrastrada por la falta de financiación o por una financiación con unos tipos de interés escandalosos".

Interés francés
De la información facilitada por los agentes inmobiliarios consultados se extrae, por otra parte, un dato relevante: el creciente interés de los franceses por Menorca.

Extraña por el poco peso que este mercado representa hoy día para la industria turística insular, si bien hay que reconocer que su presencia ha ido creciendo en los últimos años gracias a la programación de vuelos directos durante la temporada, algo que explicaría solo en parte este interés. "En nuestro caso se trata de residentes en el sur de Francia que se desplazan en coche hasta Barcelona y de allí dan el salto o que vienen directamente en barco", apuntaba al respecto Lluís Armengol.

Sea como fuere, lo cierto es que los franceses con recursos han puesto sus miras en la isla. Por lo general se trata de personas con un elevado poder adquisitivo y "con las cosas muy claras". "Vienen a comprar porque saben que estamos en minusvalía pero no compran cualquier cosa", reconocen diferentes agentes. "Han sabido esperar a que pinchase la burbuja inmobiliaria, tienen sobrada cultura financiera y conocen los vaivenes del mercado", añaden.

Por las opiniones recabadas se podría concluir que tienen preferencia por las grandes oportunidades. De primeras no se decantarían abiertamente por las casas de campo o por los chalés a primera línea de mar, es decir, por una tipología u otra. "Quieren casas con encanto, bien situadas y a buen precio", resume Petrus.

Algo que, a primera vista, resulta obvio pero que en los años del "boom" no se tuvo en tanta consideración.

En cualquier caso sí que se trata de operaciones económicas importantes que oscilarían entre los 500.000 euros y el millón de euros. Cifras que en algunos casos representan rebajas de hasta un 60 por ciento con respecto a lo que se pagaba por propiedades similares hace siete años. "Hace poco cerramos la venta de una casa de campo por 400.000 euros. Esta misma casa en 2007, no hace tanto, estaba tasada en un millón de euros", explica gráficamente el propietario de Fincas Armengol.

También británicos, italianos y, en menor medida alemanes y argentinos, han mostrado interés en los últimos meses por adquirir propiedades en Menorca. En estos casos, sin embargo, las operaciones han sido menos cuantiosas ya que ha habido cierta preferencia por apartamentos o pequeñas viviendas, preferentemente en zonas costeras.

Francisco Pons, de Bonnin Sansó, hace hincapié en la recuperación del interés de los británicos por Menorca. "Hace cinco años el 60 por ciento de los compradores eran británicos, luego esta cifra bajó en gran parte por culpa de la devaluación de la libra esterlina, y ahora podemos decir que se está recuperando", explica.

Con todo, desde el sector inmobiliario advierten de una más que probable estabilización de los precios, más teniendo en cuenta el valor de los pisos que el SAREB o "Banco Malo" ha sacado a la venta, por lo que animan a los posibles compradores a dar el paso. "Sin duda, éste es un buen momento para comprar", apuntan.