El Govern defiende que hay margen para cortar más árboles, pues se talan menos de los que crecen.

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En Menorca hay 38,3 millones de árboles. Así lo dice el Plan Forestal de Balears que ayer presentó el Ejecutivo autonómico, y que pretende mejorar la gestión de los bosques de las islas.

El documento concluye que la inmensa mayoría de la superficie forestal de las islas está en manos privadas. Así, en Menorca, solamente el 4 por ciento de estas tierras son de titularidad pública, cuando en Mallorca este porcentaje es del 11 por ciento.

Sin embargo, Menorca es la Isla en la que las fincas forestales tiene una mayor extensión media. Así, la media de cada propiedad es de 8,9 hectáreas, más del doble que Eivissa y también superior a los 5,13 hectáreas de Mallorca.

Precisamente la fragmentación de la superficie forestal y el hecho de que esté en muchas manos diferentes es una de las dificultades que observa el Govern balear para implementar un plan de gestión de estas superficies. Entre los objetivos a perseguir figura un mayor aprovechamiento de los recursos de los bosques, actualmente muy abandonados.

Así, este plan defiende que «existe un amplio margen para aumentar la tala de madera en las zonas forestales, ya que actualmente solo se tala el 4 por ciento de lo que crecen cada año los bosques». Esta medida permitiría aumentar la seguridad de las zonas forestales, además de reducir el abandono de las mismas. Menorca concentra el 11 por ciento del volumen maderable de Balears, es decir, los árboles que pueden ser talados.

Para los primeros siete años de vigencia del plan la conselleria contará con un presupuesto de 185 millones de euros. Este Plan Forestal que se desarrollará a partir del 2014 y hasta el 2035 a fin de acogerse a los tres periodos financieros de la Unión Europea, abarca todo el ámbito forestal de Baleares, donde las 222.000 hectáreas de superficie forestal representan el 44 por ciento del territorio insular.La estrategia va dirigida a la reactivación y reorganización del sector forestal como motor del desarrollo de las comarcas rurales, la generación de servicios ambientales, implantación de nuevas iniciativas de economía verde, y la puesta en valor de los productos forestales. Mediante esta iniciativa también se propone la creación de un órgano encargado de coordinar la política forestal en el que estarán representadas las administraciones, el sector y la sociedad civil.

El conseller de Medio Ambiente, Gabriel Company, considera que en Balears a lo largo de muchos años ha imperado una idea que «ha confundido la protección con la prohibición».