El ecónomo diocesano, Santiago Faner y el obispo de Menorca, Salvador Giménez. | Gemma Andreu

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La Iglesia de Menorca cerró el año 2013 con un superávit de 96.000 euros. El incremento de las aportaciones de los fieles, junto con algunos ingresos extraordinarios (venta de acciones empresariales e ingresos por la iluminación de la iglesia de Sant Francesc de Maó), permitieron a la Diócesis insular acabar el pasado ejercicio en positivo y avanzando hacia el objetivo de la autofinanciación.

Así lo explicaban ayer el obispo de Menorca, Salvador Giménez, y el ecónomo diocesano, Santiago Faner, al presentar la campaña de la Iglesia para la Declaración de la Renta. Los buenos resultados económicos del año pasado se explican sobre todo por el incremento de las aportaciones de los fieles, que supusieron unos ingresos de 1.115.000 euros (un 1,6 por ciento más que en el año anterior). «Mucha gente aporta pensando en los desfavorecidos y en la labor que realiza Caritas Diocesana», apunta el obispo.

De hecho, el año pasado descendieron los fondos conseguidos mediante colectas en las celebraciones eucarísticas y en campañas concretas. Sin embargo, el montante total de las donaciones subió, lo que demuestra que muchos católicos optan por destinar el dinero directamente a Caritas, ante lo cual Salvador Giménez recuerda que «Caritas no se entiende sin las parroquias, ya que es el brazo que trabaja para organizar la caridad de la Diócesis».

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